Se redujo la diferencia de la primera vuelta, pero el magnate sigue siendo el favorito.
Ayer, el sondeo realizado por la consultora Opina y el diario El Mercurio consolidó a Piñera como favorito para el balotaje del 17 de enero con 46,1% contra 41% de Frei, es decir, cinco puntos de diferencia que, generalmente, sólo errores groseros logran echar por la borda.
La encuesta fue realizada en las tres grandes ciudades chilenas Santiago, Valparaíso y Concepción, que concentran además el 65% de la población. El muestreo incluyó a 1.200 personas y tiene un margen de error de 2,8%. Hay una leve diferencia con el sondeo anterior de las mismas firmas, donde Piñera tenía 46,2% y Frei, 39,7%. Sigue muy fuerte el rubro indecisos: 12,9%. Tanto Piñera como Frei necesitan recolectar los votos que conformaron el 20% que sacó en diciembre Marco Enríquez-Ominami (MEO), un diputado ex concertacionista que removió el avispero de la vieja política.
La nueva publicidad electoral del oficialismo tuvo varios golpes de efecto, el más importante fue el llamado spot de "TatanCard" que, parafraseando a la empresa MasterCard y jugando con el apodo de Piñera, mostraba a la banda presidencial mientras la voz en off señalaba "No tiene precio". "Yo creo que vamos a ganar esta elección presidencial y tenemos mil razones de por qué es bueno para Chile que ganemos, pero voy a dar solamente dos. La primera: la Concertación está profundamente agotada (...) y hoy día sólo se aferra al poder y a sus privilegios con dientes y uñas. Pero hay otra razón más poderosa: tenemos un gran proyecto para Chile, un proyecto que va a poner de pie a nuestro país", dijo ayer en Temuco Piñera, reforzando su retórica empresaria que tanto rédito le viene dando entre los chilenos.
Piñera venía pisando sobre piso firme, pero esta semana salieron a la luz las grandes diferencias que hay en el seno de su Coalición para el Cambio, donde sus aliados pinochetistas de la UDI -grandes triunfadores en las parlamentarias- piden integrar el gabinete con cierta gloria.
En pocas horas de diferencia, cerca del megaempresario se dijo que no habría hombres del gobierno de Pinochet acompañando al Piñera en La Moneda y se escuchó al mismo candidato más tarde decir que no habrá proscripciones de ningún tipo, excepto para aquellos que hayan cometido violaciones a los derechos humanos.
Las fricciones en la derecha salieron a la luz luego de algunas publicaciones, entre ellas, el intercambio de mails que Piñera tuvo con el conocido analista político y columnista de varios medios Patricio Navia, ex concertacionista, quien animó firmemente la campaña de MEO en primera vuelta y que ahora dijo públicamente que votaría a Piñera, aunque señaló que las compañías del pasado del empresario lo preocupaban seriamente. Fue entonces que Piñera dio a entender que no contaría con pinochetistas netos en su gobierno. Como era de esperar, lo más delicado que se le dijo a Navia desde las trincheras del progresismo fue "traidor". Clarín lo consultó a propósito de su decisión de hacer público su voto. Contestó por mail. "En los últimos años dijo Navia-, Chile ha avanzado mucho en transparencia y acceso a la información pública. Pero ese avance ha sido menos evidente en los medios. En otros países, como EE.UU., los medios escritos anuncian públicamente sus candidatos. En Chile, pretenden ser ajenos al proceso político. Eso va contra la dirección de mayor transparencia y acceso a la información. Muchos columnistas tienen trabajo de asesores en el gobierno o en empresas públicas y privadas y luego cruzan la vereda para convertirse en asesores estratégicos de candidaturas. Eso crea evidentes conflictos de interés que se pueden solucionar, o al menos transparentar, cuando se ponen las cartas sobre la mesa".
Piñera debe capturar votos progresistas y para eso no debe espantar con fotos del pasado, pero también tiene que mantener la calma en casa: es en esa dualidad donde se juega su partido de fondo.
Mañana es el debate entre los candidatos, un momento clave de esta campaña de final incerto. Habrá que ver hasta dónde Eduardo Frei consigue hacer patinar al magnate Piñera en sus propias contradicciones.


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