"Piñera ya demostró que es un improvisado"

"Piñera ya demostró que es un improvisado"
Principal vocero de los llamados "díscolos" de la Concertación de centroizquierda, Carlos Ominami cree que el gobierno de derecha debe demostrar que está preparado para reconstruir a Chile tras el terremoto.
Ex senador y ex ministro de Economía de la Concertación, Carlos Ominami pateó el tablero político del oficialismo en plena campaña presidencial para renunciar al Partido Socialista y apoyar la candidatura independiente de su hijo Marco Enríquez-Ominami. Antes de llegar a Buenos Aires, donde en la sede de la Universidad de Bologna analizará hoy junto al ex vicepresidente argentino Carlos "Chacho" Álvarez los nuevos escenarios en Chile, Ominami dijo a Crítica de la Argentina que la oposición debe ponerse al servicio de la reconstrucción "sin dejar de ser fiscal" del gobierno de Piñera.

–¿Como describiría la situación de Chile después del terremoto?

–Yo creo que el gobierno todavía no ha definido con claridad una política de reconstrucción porque no hay un cálculo exacto de la dimensión de los daños. Nos manejamos aún con estimaciones que surgieron durante los primeros días de la catástrofe. Es comprensible, porque ha pasado muy poco tiempo, pero eso no oculta que las estimaciones de las pérdidas van de 8 mil millones de dólares a 30 mil millones de dólares. Por eso creo que lo importante es que Chile tiene una situación fiscal que le permite afrontar los costos de la reconstrucción, además de la posibilidad de impulsar algunas medidas tributarias para recaudar fondos extras.

–¿Piñera afrontó la reconstrucción con eficiencia?

–Piñera llegó al gobierno prometiendo una nueva forma de gobernar, les ha dicho a los chilenos en reiteradas ocasiones que lleva 20 años preparándose para esto, y eso no se ha notado. Hay signos evidentes de improvisación, por ejemplo en el nombramiento de los jefes de gobierno de las respectivas regiones, que dependen del presidente de la República y hoy están sin gabinete. Hay un gobernador que renunció hace algunas horas porque se descubrió que tenía una denuncia por supuesto lavado de dinero por sus vinculaciones con la ex Colonia Dignidad (enclave manejado por criminales de guerra nazis que entre los 60 y los 90 fue escenario de violaciones de los derechos humanos).

–¿Esta supuesta improvisación incluye la demora por terminar con los conflictos de intereses de Piñera como empresario?

–En efecto, hay conflictos de interés que continúan sin resolverse. Piñera sigue siendo el dueño de más del 10% de la aerolínea LAN Chile y también tiene que mandar la cadena pública de televisión que hoy compite con su canal, Chilevisión. Tiene que hacer un esfuerzo por mejorar su instalación, porque su instalación ha sido mala.

–¿Y en cuanto al gabinete?

–El gabinete no expresa la diversidad de Chile. Es gente exitosa del mundo de los negocios, egresados de la Universidad Católica y no hay nadie, por ejemplo, de la Universidad de Chile. Yo no digo que ponga gente que esté en contra de su punto de vista, pero sí que esté más acorde con la diversidad de Chile.

–¿Han surgido nuevos líderes opositores tras las elecciones?

–Aunque yo ya no soy parte de la Concertación por el apoyo que le di a Marco, puedo decir que la derrota de la Concertación está demostrando una fractura muy profunda. Creo que los partidos de la Concertación están atónitos, convocando a una cumbre para el 12 de abril donde dijeron que iban a juntarse. Ahí es donde hay que hacer una reflexión amplia y los dirigentes lo que están haciendo es no entender cuáles fueron las causas de la derrota. Ahora nosotros estamos haciendo un esfuerzo, que es ponernos a disposición del gobierno para ayudar en la reconstrucción, pero también seremos muy rigurosos en la fiscalización.

–¿Cuando dice "nosotros", a quién se refiere?

–Al 20% que votó por Marco Enríquez Ominami y que nos estamos organizando como partido político. Cambiamos nuestro calendario para adaptarlo a las necesidades de la reconstrucción, pero vamos a luchar por constituir una oposición rigurosa, inteligente e imaginativa, cosa que la Concertación no es.

Comentá la nota