Pidieron nueve años de prisión para Goró por robar y fugarse

La Fiscalía solicitó que el preso que se escapó en muletas reciba la dura pena. Para la mujer que lo habría ayudado pidió prisión condicional, y para el penitenciario que lo custodiaba, una multa
Una fuga planificada, con cómplices y coimas, o una acción espontánea de quien aprovechó el momento para evadir la prisión. Por ahí pasó la discusión en el juicio a Jorge Goró, una mujer y un penitenciario por la fuga del penal de Paraná durante un traslado, el 2 de mayo de 2012. Goró cumplía una condena de ocho años y medio en la cárcel de Paraná, y fue recapturado dos meses después de escapar. A él lo imputaron por la evasión, por pagarle una coima al penitenciario Félix Ávalos que lo debía custodiar, y por robarse el remís en el que se escapó. A su vez, el carcelero también llegó a juicio acusado por dejar escapar a Goró, al igual que Andrea Émeri, por ayudarlo en la fuga y el robo del vehículo.

En los alegatos, la Fiscalía acusó al preso por la fuga y el robo calificado del remís (“con un arma cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada”), pero no por la coima al penitenciario, por no haberse probado, por lo que le pidió una pena de nueve años de prisión. Para la mujer solicitó tres años de prisión condicional por su participación en la fuga y el robo. Y para Ávalos pidió que se lo condene a una multa por evasión culposa, es decir, su mal accionar que facilitó el escape.

Durante el debate en el tribunal de la Sala 1 de la Cámara del Crimen de Paraná, desarrollado durante esta semana, los testigos recrearon en sus declaraciones lo que sucedió en la clínica de calle La Paz de la capital provincial: un preso que llega en muletas a ser asistido en el tratamiento por sus dolencias, las amenazas, la salida del edificio y la huida en un remís que estaba estacionado en doble fila sin su chofer. Una secuencia que duró segundos, y resultó ser más insólita que cinematográfica.

Goró, por su parte, hizo uso de su derecho a declarar su versión de los hechos: con algunos olvidos y otros recuerdos con certezas, relató lo ocurrido aquella mañana en que recuperó su libertad de manera ilegítima. El martes al mediodía los jueces Miguel Ángel Giorgio -presidente del tribunal-, Hugo Perotti y José María Chemez, darán a conocer el adelanto de la sentencia.

"Sueño todos los días con la libertad"

Jorge Goró, de 28 años, declaró al final del debate, al que siempre concurrió bien peinado y vestido. Se sentó frente al tribunal, tras dudar sobre si declarar o no por su estado de salud: “Tengo unos problemas por tantas palizas que me dieron en la cárcel”, arrancó.

Primero dijo que “no existió el acuerdo con el señor”, por Ávalos, por el contrario dijo que es un buen hombre que incluso lo cuidaba en la cárcel. “Fue algo que surgió ahí, había un nenito con una pistola de juguete y se la saqué. Fingí tener un arma de verdad, le saqué el arma al penitenciario, la desarmé y la dejé en el piso. Me subí al auto y me mandé, justo el semáforo me dio en verde... Fue algo que se me dio en el momento. Como si me dejaran ahora la puerta abierta de Alcaidía, me iría otra vez, desde 2005 estoy en cana, son muchos años”, relató el preso.

Luego, insistió: “Fue una decisión que me salió de adentro, en ningún momento le apunté con nada al remisero, incluso había un policía en la esquina que me vio y se dio la vuelta. Jamás fue mi intención hacerle daño a nadie. Sueño con la libertad todos los días, no sé lo que es compartir una mesa con mis hijos. Mis pibes me dicen ‘¿viejo para cuándo?’”.

En este sentido, disparó luego contra el sistema penitenciario en la provincia: “Todos dicen que la cárcel es para la reinserción social, pero no es así, me cagan a palos todos los días”, y contó que mientras estuvo preso en mayo de 2013 le suministraban una droga que lo dejaba “atontado” durante varios días.

“Me aplicaban de a 80 miligramos, me afectó el estudio, te ponen un chaleco con cadenas y te tiran en una colchoneta. Te deja atontado, perdés el tacto, te dormís”, contó, y explicó que fue trasladado a la Unidad Penal de Federal, donde habría sufrido las supuestas vejaciones, por una pelea entre presos. “Fuimos trasladados varios por una reyerta en la cárcel de Gualeguaychú, tengas o no que ver te agarran y te llevan igual”, afirmó.

El tribunal le preguntó porqué cuando declaró en la instrucción de la causa, dio otra versión, por ejemplo al decir que le pagó una coima al penitenciario: “Dije otra cosa porque me pegaron. No existió el acuerdo, es por un despecho que dije eso”, aseguró.

Pidió una dura condena

La fiscal de cámara, Carolina Castagno, pidió en su alegato la pena de nueve años de prisión para Jorge Goró, por la evasión y el robo calificado del remís en el que se escapó. Para Andrea Émeri solicitó una pena de tres años de prisión condicional por haberlo ayudado en ambos delitos, y para el agente penitenciario solicitó que sea condenado a pagar una multa por Evasión culposa, al no haberse acreditado en la investigación del hecho que haya recibido una coima para facilitar la evasión de Goró.

Probation

El defensor oficial de Andrea Émeri, Jorge Balbuena, tras escuchar el pedido de pena condicional para la mujer, solicitó que se le conceda la suspensión del juicio a prueba, es decir que realice actividades comunitarias y se le impongan reglas de conducta. La fiscal Castagno decidió no responder en ese mismo momento el planteo de la defensa, por lo que se hará luego. De todos modos, sin alegar más, Balbuena y Émeri se levantaron y se retiraron del salón de audiencias, a la espera de una respuesta favorable.

Se fugó, pero no pagó ni asaltó

Los defensores de Goró, Nora Lanfranqui y Boris Cohen, tras analizar los elementos de la causa, argumentaron lo que declaró el hombre en la indagatoria: que sí se escapó, pero que no recibió ninguna ayuda, sino que por el contrario fue algo espontáneo. Además, sostuvieron que para atemorizar al penitenciario Ávalos y sacarle el arma, le tapó el rostro con la mano y exhibió una pistola de juguete que le quitó a un niño. A su vez, consideraron que la huida en el remís fue un Hurto y no un robo, ya que se subió sin apuntarle al chofer.

Absolución o multa

El agente penitenciario Félix Ávalos, estuvo defendido por los abogados Rubén Pagliotto y Jaime Martínez Garbino, quienes plantearon que no fue en ningún momento probado el delito de cohecho por el cual el hombre estuvo procesado durante estos dos años, y tras escuchar el pedido de la Fiscalía de pagar una multa por evasión culposa, reclamaron que Ávalos sea absuelto de culpa y cargo, ya que esto tampoco se comprobó, y subsidiariamente solicitaron que se pague la multa con la consecuente extinción de la acción penal.

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