El destino de esta máquina era limpiar el lago San Roque. Por la factura que nunca le abonaron debió pagar todos los impuestos sin ver el dinero.
"Me hicieron mandar folletos, miles de cosas, durante dos años. Hice todo tipo de trámites en forma ininterrumpida. Hasta que llegamos al mes de enero de este año, cuando me pidieron las facturas de compra y del flete con anticipación, para que, al llegar la máquina se pagara contra entrega, porque esa una de las condiciones de nuestra venta. Y además porque el Tribunal de Cuentas (de la Provincia) lo había aceptado, ya que no se trata de un importe del otro mundo», explicó Montero.
En el mismo sentido, agregó: "Una vez que envié las dos, me dijeron que todo lo que se había hecho quedaba suspendido momentáneamente. Entonces les pedí que me devuelvan los comprobantes para anularlos y me dijeron que no podían hacerlo, porque archivaron todo dentro del expediente y, por lo tanto, no se pueden sacar. Mientras tanto debí pagar IVA, Ingresos Brutos, Ganancias y demás cargas".
En la Argentina, la firma que dirige Montero es la única que construye este tipo de elementos, razón por la cual, vende sus productos a todo el país. Como así también los exporta a Chile y Uruguay. En su experiencia, afirmó, que nunca tuvo un inconveniente similar y que desconoce qué podría haber sucedido con los dineros que, desde la Provincia, habían destinado a la adquisición de la máquina.
"No puede ser que un funcionario haya procedido de esa manera. Voy a tener que iniciarle un juicio a la Provincia", resaltó el empresario.
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