Las raíces de dos palos borrachos, en la esquina de Brandsen y Uriburu, rompieron no solo las veredas, sino que están levantando el piso del interior de una vivienda
Desde hace más de 12 años que piden soluciones. Una familia que habita en Brandsen 701 esquina Uriburu, en Quilmes Este, ha llevado a cabo una importante cantidad de quejas al Municipio en relación a dos palos borrachos de considerables dimensiones que están haciendo estragos con su vivienda.
Los ejemplares arbóreos han destruido casi por completo la vereda del hogar y desde hace un par de años han comenzado a destruir el interior del mismo.
Por ejemplo, un equipo periodístico de Diario EL SOL que visitó la casa, pudo observar cerámicas de la cocina y del comedor levantadas por culpa de las raíces que alcanzaron una longitud cercana a los 10 metros. Algo similar ocurrió en el patio. Una vecina, que vive al lado de la citada edificación, denunció el mismo inconveniente.
El último pedido hacia la Comuna por parte de la familia tuvo lugar en febrero. Aunque es bueno destacar que desde el 2004, fecha en la que adquirieron la propiedad, los moradores han efectuado una serie de denuncias, todas ellas sin respuesta.
"Desde hace muchísimos años que estamos reclamando para que vengan a sacar los dos árboles. Hace poco hemos tenido problemas con las cañerías de gas porque las raíces las están empezando a romper y eso es un peligro para todos los vecinos de la cuadra. La vereda está toda rota y hace algunos años empezamos sufrir destrozos en el interior de la casa. Se empezaron a levantar las cerámicas de la entrada y de la cocina", contó Verónica, dueña de la casa, en diálogo con este medio.
Los propietarios del hogar quieren respuestas inmediatas por parte del Municipio debido a que necesitan realizar los arreglos correspondientes en su vivienda. Por ende, están a la espera de la poda de los ejemplares o en su defecto a la autorización para poder quitarlos ellos mismos.
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