A cuatro meses de la sanción de la norma, concejales y especialistas cuestionaron que el Ejecutivo municipal no la ponga en vigencia. Pedirán una reunión con el intendente Quiroga.
“Es evidente que al Municipio no le interesan mucho las ordenanzas que intentan prevenir la salud de la población. Y el ejemplo más concreto es este caso. Una reglamentación como esta no necesita muchas interpretaciones ni estudios técnicos ni contratar profesionales, por lo que es sencilla y no deberá tardar más de 30 días”, aseguró el concejal por el PJ Darío Martínez, uno de los impulsores de la medida.
“En toda inacción en la reglamentación de una política se debe sospechar de la industria tabacalera. Si no es así, que lo demuestren”, indicó Gustavo Zabert, profesor y director regional para Latinoamérica de Global Bridges.
El 12 de julio pasado, el Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que prohíbe en todo el ejido de la ciudad “la publicidad, difusión y promoción directa e indirecta del tabaco y sus derivados”. El proyecto contaba originalmente con cinco artículos y, según los especialistas, cuatro representaban medidas pioneras por impedir la publicidad de tabaco dentro de los kioscos. Pese a que al salir de la comisión el despacho tenía el voto de representantes de todos los bloques políticos, en el recinto los bloques del MPN, NCN, UCR y ARI votaron en contra de los cuatro artículos considerados “pioneros”. Además, se agregó a último momento una adhesión a la Ley Provincial N° 2.378. En el medio, la principal empresa tabacalera Nobleza Piccardo y de la asociación de kiosqueros enviaron notas a los concejales rechazando la medida.
Pese a que sólo se aprobó un artículo, para los especialistas y algunos concejales la norma alcanza a lo que consideran el eje de la publicidad del tabaco en los últimos tiempos: los kioscos. Tras la prohibición nacional de la publicidad y la difusión, la industria apostó con fuerza a la publicidad dentro de los comercios. “Dejaron de hacer difusión callejera porque sabían que venía una regulación”, explicaron especialistas. Así, consideran que la medida alcanza ese bastión de las tabacaleras y por eso consideran “vital” su urgente reglamentación.
“Que hayan pasado cuatro meses no es bueno ni malo en sí mismo si hubiera una voluntad de reglamentar bien la ordenanza. La dirección de Comercio del municipio, que sería la encargada en principio de llevar a cabo todo el control, tiene buena voluntad pero esto requiere el apoyo político del intendente, que tiene que jugarse un poco. Creo que antes de fin de año algo va a ocurrir”, explicó Ernesto Ruiz, médico e integrante del foro Aire Libre de Humo para Neuquén (Ailihn). Y agregó: “No es una reglamentación complicada. Si se empieza a cumplir, a los diez días desaparece la publicidad y en dos meses no tenemos más. Creo que falta una compresión del problema por parte del Ejecutivo. Por ahora no diría que falta voluntad política sino que lo consideran un tema menor. Además, este intendente apoyó con mucho ardor los ambientes libres de humo así que tiene idea del control del tabaco, no es que desconoce el tema”. Para Martínez, lo “peor que puede hacer el Ejecutivo es no hacer nada. No puede tener tanta lentitud para la reglamentación de una norma que es muy clara, que es sencilla y sin costo para el Estado”.
Para Zabert, el retraso o la postergación de estas decisiones es una historia “conocida” de la industria tabacalera. “En 1997 cuando se abrieron los documentos de la industria en Estados Unidos se evidenció claramente que cuando percibían que las acciones de reglamentación del tabaquismo eran irreversibles, el objetivo era retrasarlas. Todo tiempo que ellos ganen o toda acción que distraiga o postergue o se modifique hasta en lo más mínimo es ganancia para ellos. Si la batalla está perdida, cuanto menos pierdan mejor”, indicó.
Por otro lado, Ruiz detalló que cuando se aprobó la ley provincial, las tabacaleras retiraron una parte importante de la publicidad de casi todos los kioscos. “Como la industria no sabía si se iba a poner o no en marcha, comenzó a cambiar la publicidad en los kioscos”, dijo. Sin embargo, aseguró que la ley fue “bloqueada” por la Provincia y no se reglamentó. “Como no hubo mucho movimiento, volvieron lentamente a ponerlas”, agregó.
Explicó que ahora las nuevas marquesinas dentro de los comercios incluyen las advertencias sanitarias que también se imprimen en los atados tras la sanción de la ley nacional. “Como novedad, ahora agregaron pequeños televisores o pantallas animadas con publicidad”, finalizó.
Escenario
La situación de los kioscos
El año pasado, el foro Ailihn evaluó la presencia de distintos elementos de publicidad de cigarrillos dentro de los comercios de la ciudad. Determinaron que el 96 por ciento tenía exhibidores de cigarrillos. El relevamiento se realizó en 76 negocios minoristas de la capital durante mayo del año pasado. Entre otros aspectos, se determinó que el 53 por ciento tiene sus exhibidores iluminados, el 55 por ciento tiene un exhibidor del mismo tamaño que el mostrador principal y el 71 por ciento lo ubicó por encima del mostrador principal. Además, se determinó que el 57 por ciento tenía los productos a menos de 50 centímetros de las golosinas.
En otro aspecto del estudio, se realizó una encuesta anónima, voluntaria y cerrada a 50 encargados de negocios minoristas que vendieran cigarrillos. El 60 por ciento de ellos conocía la existencia de la ley, aunque sólo el 38 por ciento sabía que incluía la prohibición en el punto de venta. En tanto, el 64 por ciento estuvo de acuerdo con la ley. Además, el 64 por ciento aseguró que las ventas no variarían con la norma y el 85 por ciento manifestó que exhibir la publicidad no representa alguna ventaja para el negocio. También se determinó que la industria tabacalera proveyó elementos para el kiosco, mayoritariamente exhibidores, aunque también ropa, encendedores y termos al 74 por ciento de los locales. El 26 por ciento aseguró que fue invitado a eventos promocionales o participaron en sorteos exclusivos para dueños de negocios minoristas. Finalmente, el 85 por ciento de los kiosqueros manifestó que la publicidad exhibida en las marquesinas se cambia de forma mensual o bimensual y el 95 por ciento dijo que la industria tabacalera se encargaba del mantenimiento de los exhibidores.


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