René Bosio le solicitó al fiscal Rivero que rescate una causa del año 1979 contra un médico de la ciudad acusado por el presunto robo de un recién nacido. Uno de los policías que participaron de aquella detención dijo que el profesional había confesado otros casos, pero les ordenaron no seguir la pesquisa
Así lo entendió el asesor letrado René Bosio, quien, ayer al mediodía, pidió en la fiscalía de Julio Rivero que se reflote el expediente iniciado en noviembre de 1979 contra el médico Víctor Oscar Ruiz por presunta sustracción de un recién nacido.
En el escrito, presentado en el cuarto piso de Tribunales, el abogado que representa a las personas que no tienen medios económicos puso en conocimiento del fiscal la probable existencia de una libreta personal donde el médico habría anotado los datos de niños que habrían sido vendidos antes de ser detenido.
El propio médico habría confesado que se dedicaba a esa actividad ilegal y que llevaba registro de los casos en los que actuaba como el encargado de entregar a las criaturas.
Eso fue lo que lo que le confió a este diario el ex policía Alfredo Leban. El testimonio de este ex agente riocuartense que en los `70 era parte de la Brigada de Investigaciones resultó crucial para que el asesor letrado emprendiera la búsqueda de aquella controvertida causa, enterrada en el tiempo.
Leban fue uno de los policías que participaron del allanamiento nocturno que se hizo al domicilio del médico Víctor Oscar Ruiz, en noviembre de 1979.
Para este riocuartense de 60 años y cabellera canosa, aquel operativo dejaría una profunda huella en su memoria, por dos razones: en primer lugar, porque -según su relato- consiguió que el bebé que el médico tenía en el living de su casa listo para entregar a una pareja de apropiadores fuera restituido a su madre y, segundo, porque teniendo todas las posibilidades para continuar las averiguaciones y desentrañar otras presuntas ventas de bebés, recibió de la Justicia la orden de entregar todas las actuaciones y dejar de investigar el caso.
Una clínica rodeada por las peores sospechas
Los más memoriosos no guardan el mejor de los conceptos de la Clínica Integral, que funcionaba en calle Constitución 275 (donde hoy se emplaza el Hotel Imperio Río Cuarto). Por mucho tiempo, esa institución estuvo en el centro de las sospechas de prácticas médicas irregulares, pero nunca antes la policía local se había topado con una evidencia tan contundente como la de sorprender a uno de los médicos de su staff con las manos en la masa.
Leban sostiene que la criatura que Ruiz tenía en la vivienda de calle Paunero y Santiago del Estero le había sido arrebatada por el propio médico a una joven parturienta, con el pretexto de que había nacido sin vida y con deformaciones y, por lo tanto, debía ser cremada.
Pese a los años que transcurrieron del hecho, oír el relato de boca del ex policía resulta estremecedor:
“Recuerdo que esa noche yo entraba a las 22 a la Brigada de Investigaciones y en la sala de espera había una señora desesperada porque su hija acababa de tener familia en la Clínica Integral, pero no le entregaban la criatura. Aunque la mujer estaba segura de haber oído llorar a su bebé, el médico que la atendió le insistía en que había nacido muerto y deforme, por lo tanto debían llevar el bebé al hospital que en ese entonces funcionaba en barrio Las Ferias, y luego cremarían el cuerpo”.
Cuando Leban escuchó el nombre del médico sospechado, le resultó familiar porque dijo que en la policía lo vinculaban con supuestos casos de abortos que se practicarían en su consultorio particular.
El comisario Flores -a cargo en ese momento- les encomendó el allanamiento a él y al oficial Seimandi (hoy comisario mayor y a cargo de la Departamental Juárez Celman).
La tarea no les resultó simple. Recuerda que el médico se negaba a abrirles pese a que le habían pasado por debajo de la puerta la orden de allanamiento.
“Tuvimos que derribar el portón a patadas y al entrar vimos que en living de la casa había hecho una cama con dos sillones y ahí tenía a la criatura acostada y tapada”, aseguró.
Al médico se lo llevaron detenido y en el interrogatorio policial habría reconocido que no estaban frente a un caso aislado: “Empezó a decir que efectivamente vendía niños, no sólo de la clínica en la que él trabajaba sino también en el consultorio. A esa altura, esos chicos ya tenían 9, 10 o 12 años”.
Leban fue tomando nota de todos esos casos con la idea de desmontar una verdadera maquinaria de ocultamiento de la identidad, cuando se topó con la peor de las noticias: “A los dos o tres días, el juez Eduardo Bustamante me llama y me dice: “Traiga el expediente y no investigue más”.
Leban sostiene que el ex magistrado nunca le hizo conocer los motivos de su decisión, aunque fue tajante y contundente en su determinación de abortar la investigación.
Supresión de identidad
Cuando el asesor Bosio tomó conocimiento por medio de este periodista del testimonio del policía y de la investigación que estaba llevando adelante PUNTAL, constató en el libro de ingreso de causas del Juzgado de Instrucción de Segunda Nominación que efectivamente el día 12 de noviembre de 1979, en el número de orden 21 figuraba el doctor Víctor Oscar Ruiz denunciado por el delito de sustracción de menores de edad.
En su escrito, Bosio deja en claro que “si bien dicho médico está fallecido y algunos de los delitos imputados están prescriptos, estaríamos ante posibles hechos de supresión y/o alteración de la identidad de menores, por lo tanto podría haber en ese expediente datos que puedan permitir conocer la real y verdadera identidad biológica de alguna o varias personas”.
Bosio se presentó ante el fiscal Julio Rivero en representación de ausentes, “porque puede haber personas damnificadas que no saben la verdad y, por lo tanto, carecen de voz en este momento”, destacó.
Su labor acaso sirva para descorrer el velo que durante décadas mantuvo entre bambalinas un oscuro capítulo judicial, en plena dictadura militar.
Comentá la nota