La Pastoral Social del Obispado de Neuquén aseguró que no pueden permanecer indiferentes ante la dolorosa realidad que están viviendo los vecinos del Barrio Confluencia de Neuquén Capital.
“La violencia social, fruto de ausencias inexplicables y negación de derechos imprescindibles, ha enrarecido de tal manera la convivencia del Barrio que no son pocos los que temen un estallido social en esa zona de nuestra capital provincial”, sostuvieron en un comunicado.
Se mostraron preocupados por lo que consideraron como ausencia del Estado que no garantiza los derechos fundamentales de las personas fomentando un caldo de cultivo de una exclusión social que deriva en prácticas que benefician inescrupulosamente a algunos.
Cuestionaron a la Justicia por dejar abierta la puerta a la “justicia por mano propia”, como una manera de promover actitudes de venganza que harán crecer el espiral de violencia que ya se sufre.
“Exigimos como ciudadanos la urgente intervención del Estado provincial -en sus tres poderes- para que seriamente se ocupe de la realidad que padecen estos vecinos y realice acciones que conlleven a una inclusión social auténtica, dejando de limitarse a declaraciones públicas y a sumar más policías y patrulleros, que ya está demostrado no colaboran a ninguna solución”, sentenciaron.
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