Piden 26 mil pesos para repatriar el cuerpo del misionero ahogado en Brasil

Octavio Matías falleció el domingo en Camboriú. La familia viajó en busca de sus restos pero el vecino país exige 26 mil pesos a cambio. Piden actuación de la Cancillería Argentina.

La incertidumbre y el dolor rodean a la familia de Octavio Matías, el misionero que falleció ahogado en la playa central del balneario de Camboriú el domingo pasado.

Hasta anoche el cuerpo del joven trabajador seguía en la morgue de la ciudad veraniega del Estado de Santa Catarina, y sus hermanos con el serio inconveniente de poder cubrir la suma de 6.500 reales, o 26 mil pesos de acuerdo al valor extraoficial de cambio de la moneda brasileña.

Octavio Matías partió de Garupá el viernes pasado junto a tres amigos, que lo invitaron a pasar el fin de semana largo en la citada localidad a 1.300 kilómetros de Posadas.

Los días de esparcimiento transcurrieron en calma y felicidad, hasta el domingo a las 15.30 cuando Octavio y sus amigos nadaban en el mar. En dicho instante una ola hizo desaparecer al empleado de mantenimiento de una empresa de transporte de larga distancia de pasajeros de la provincia.

Inmediatamente sus amigos pidieron auxilio a los guardavidas, quienes buscaron sin suerte a Octavio.

Debió pasar poco más de una hora hasta que el mar arrastró el cuerpo nuevamente a la costa. En ese lugar pudo ser divisado por los bañeros, quienes habrían practicado tareas de reanimación que no fueron suficientes para revertir el cuadro. El misionero se había ahogado.

De inmediato sus amigos y hermanos de apellido Palaguerra, se comunicaron con la familia de Matías, por lo que dos integrantes partieron a repatriar el cadáver.

El lunes al amanecer dos hermanos de Octavio iniciaron las tareas administrativas para poder trasladar el cuerpo, pero se toparon con un obstáculo difícil de esquivar. El Estado catarinense le solicitó aparentemente, la suma de dinero para que el cuerpo de Matías sea trasladado vía aérea hasta Foz de Iguazú, lugar en que sería entregado e ingresado a suelo misionero, para su destino final: velatorio y correspondiente entierro.

La llamativa traba que le impusieron a los hermanos de Matías se tornó más sorpresiva aún cuando le entregaron el acta de defunción correspondiente. Es decir, los reconocían como responsables para que el cuerpo sea trasladado, pero se lo impedían de no ser abonados los 26 mil pesos.

A la par de este inconveniente, los hermanos de Matías, por la urgencia de viajar a comprobar el fallecimiento de Octavio llevaron poco dinero en pesos. Éste era insuficiente para cubrir el canon impuesto y tampoco les sirve para costearse los gastos de estadía en Camboriú.

Pese a que ayer, amigos y demás familiares les giraron dinero, éste no cubre el monto exigido.

La única respuesta favorable brindada ayer fue la confirmación de que mediante tratativas entre cónsules se podría destrabar el problema. Pero hasta anoche ninguna comunicación al respecto les fue suministrada en sentido positivo.

En caso que la Provincia interceda para solucionar el conflicto, hasta anoche tampoco se habían emitido requerimientos de modo oficial. Sí, se aguardaban para esta mañana los pedidos formales, según le confió a El Territorio una fuente.

En Garupá, los vecinos de la familia de Matías se manifestaron acongojados por el fallecimiento, pero también enfadados ante la demora que se interpuso para repatriar el cuerpo.

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