Piden obras de mantenimiento en Villa Florida

Caminar por calle San Lorenzo desde Saenz Peña hasta Comercio puede ser una experiencia reveladora para todo vecino que quiera introducirse y saber acerca de la desidia de un Estado municipal y el abandono de los espacios públicos.
En menos de doscientos metros, hay pérdidas de agua, arreglos abandonados por la empresa Aguas de Zárate, zanjas tapadas por altos pastizales, cloacas a cielo abierto, basura, montones de tierra que va juntando un ocasional barrendero que reconoció no tener carro para acumular la tierra que barría, y un gran trozo de hormigón y tierra tirado sobre la vereda, que corona el recorrido.

Hace veinte días que los vecinos están reclamando por una pérdida de agua en la calle Caseros casi Saenz Peña. Se elevaron notas a la empresa y también las quejas fueron ingresadas por la “oficina del vecino”.

“Hace seis meses se realizó un arreglo y ahora nuevamente está perdiendo agua, afectando a todos los vecinos de la cuadra”, explicó un frentista de San Lorenzo al 100.

Cuarenta metros más adelante, una zanja aliviadora del desagüe pluvial de la calle Comercio, se encuentra repleta de pastizales y basura. Está ubicada al lado de un potrero y es de vital importancia para toda la cuadra; ya que escurre toda el agua que baja por Saenz Peña.

En Sargento Cabral y San Lorenzo, también se halla otro aliviador tapado por altos pastizales y basura acumulada que sirve de desagüe para toda el agua que baja por Sargento Cabral.

Avanzando por San Lorenzo, hay todo un tramo de cien metros en donde la gente debe avanzar por la calle al carecer de veredas. “Claro, como esto es del ferrocarril al municipio no le importa hacer veredas. Aparte al costado del cordón, Aguas de Zárate abandonó un pozo que estaba arreglando y esto obliga a que los vecinos deban caminar aún más por el medio de una calle doble mano, en donde los autos pasan a no menos de 60 kilómetros por hora porque nadie los controla”, expresó Luis, un vecino de San Lorenzo al 100.

Asimismo, en ambos cordones de la calle se pueden observar montículos de tierra que fueron acumulándose. “Nunca pasa el barrendero, por eso nos quejamos a Cooperativa Eléctrica y al municipio. Luego de un tiempo mandaron a un muchacho pero claro, lo enviaron a trabajar desprovisto de todo. Solamente trajo un escobillón y no le dieron ni siquiera un carro, entonces lo único que hizo fue acumular toda la tierra en los cordones. Hoy ya la tierra se voló y nadie la vino a juntar”, agregó Alejandro, miembro de la Sociedad de Fomento barrial.

Mantenimiento en las obras

“La obra del desagüe pluvial, en este tramo, está terminada pero tenemos miedo que todos los hierros, la tierra y las herramientas que dejaron abandonadas en el zanjón del ex ferrocarril Urquiza, en las inmediaciones a la terminal de ómnibus, lo tapen. O sea, queremos que el propio municipio haga el debido mantenimiento de las obras que él mismo ejecutó, porque de lo contrario no sirve”, reclamó una vecina.

El desagüe que terminó, en parte, el DEM irá enterrado a lo largo de todo el zanjón del ex ferrocarril Urquiza; el cual permitirá desagotar fluidamente el agua en los barrios Municipal, Villa Carmencita, Villa Nueva, Centro, Villa Fox y solucionará el problema de los vecinos de Villa Florida, cuyos desagües se rebalsaban cuando todo ese torrente bajaba con fuerza la barranca. Tal como lo mencionaron los frentistas, se concluyó con este tramo en Villa Florida.

“Estamos muy contentos, pero queremos que lo mantengan, que limpien toda la zona alta del zanjón y que terminen de desmalezar los aliviadores de calle Sargento Cabral y Saenz Peña. De esta manera, tendríamos todo el sistema de desagüe listo ante una tormenta fuerte”, comentó otro vecino de la zona.

Cloaca a cielo abierto

Por su parte, vecinos de calle Comercio al 200 reclaman que el Ejecutivo municipal haga obras de mantenimiento cloacal en toda la cuadra luego de terminado este importante proyecto del desagüe pluvial que se extiende, en su último tramo, desde la esquina de San Lorenzo y Comercio hasta desembocar en el Río Paraná de Las Palmas.

“Cuando construyeron el desagüe pluvial, una obra que por cierto está muy bien hecha, obstruyeron la zanja. Por lo tanto, todas las casas ubicadas en esta cuadra tienen el problema de que sus residuos cloacales se encuentran estancados; lo cual nos genera diversos perjuicios de salud para todos los frentistas”, expresó Rafael Cáffaro, un vecino de la cuadra.

Según explicó el vecino, todas las viviendas que se extienden desde San Lorenzo hasta Esmeralda, por calle Comercio, padecen este problema de aguas servidas frente de sus puertas y conforman un foco infeccioso importante. “Hay una plaza al lado, es urgente que solucionen este problema. Lo que volvemos a pedir es que, directamente, se entube la zanja para erradicar el problema. Hoy en día, esas zanjas se encuentran con aguas servidas, están repletas de basura y a escasos diez metros está la plaza en donde muchos chicos viene a jugar”, se quejó el vecino.

Por otro lado, a mediados de la semana pasada un desperfecto en el tablero de una bomba que está conectada a las cloacas dejó de funcionar. A raíz de esto, el viernes comenzaron a rebalsarse los inodoros y las rejillas en los baños de varios vecinos.

Recién el sábado por la mañana se acercó una cuadrilla de la empresa Aguas de Zárate para ver el tablero eléctrico de la bomba ubicado en la plaza de Comercio y San Lorenzo. “Dijeron que era un problema de Cooperativa Eléctrica. El resultado final fue que hasta el lunes no se arregló y todos los vecinos tuvimos que aguantar el agua servida rebalsada en los baños desde el miércoles pasado hasta el lunes de esta semana”, se quejó otro frentista de San Lorenzo al 100.

Por último, y como final del largo recorrido por los problemas de los vecinos de Villa Florida, un gran trozo de hormigón y tierra está tirado sobre la vereda. Es la base de una columna de hormigón que sostiene el cableado eléctrico. Al parecer, la Cooperativa Eléctrica local cambió una columna y la reemplazó por otra más alta que cruza los cables por encima de las vías, sobre el “Puente de la muerte”.

“Una vez terminada la obra se fueron y dejaron este trozo de hormigón sobre la vereda que nunca más lo vinieron a llevar. Es el monumento a la desidia que corona todos nuestros problemas”, concluyó un vecino.

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