El Concejo Deliberante aprobó un proyecto para que el Ministerio de Trabajo regule la actividad laboral de las promotoras. Hay un boom de promociones en la ciudad. Las marcas se adueñaron de los balnearios.
El proyecto pretende mejorar las condiciones de trabajo de las jóvenes que durante la temporada trabajan como promotoras. "No siempre lo hacen en las condiciones adecuadas, ya que muchas veces se las puede ver bajo el rayo del sol sin protección -dijo Vargas-. Y en algunos contratos laborales no está contemplado un tiempo para que los trabajadores puedan hidratarse e ingerir alimentos".
La concejal se mostró satisfecha por el resultado del debate tratado en el recinto. "Si bien desde la Municipalidad no tenemos la potestad de controlar las condiciones laborales, sí tenemos las herramientas para pedir que desde los ministerios de Trabajo se hagan inspecciones", explicó.
Vargas señaló que "es nuestra obligación preocuparnos por la juventud. En algunos casos es su primer trabajo, y además muchos de ellos aprovechan los meses de verano para generar un ingreso de dinero para poder costear parte de sus estudios".
Boom de promociones
Estimuladas por las expectativas de una buena temporada, según el balance de enero, las marcas se adueñaron de los balnearios de la costa marplatense. Así, desembarcaron en las playas con diversos medios y recursos, que fueron desde la publicidad hasta la especialidad de la estación, las promociones, pasando por su habitual presencia en sombrillas, lonas, banderas, mesas y todo objeto que cae bajo la mirada de la gente.
Las marcas no desdeñan ningún recurso para conquistar a los visitantes. Van desde el prehistórico boca a boca (o mejor, boca a oído) hasta el sampling, o entrega de muestras sin cargo, que las firmas habían abandonado por su dudosa eficacia. El sampling fue impulsado, principalmente, por marcas de cosméticos, alimentos, bebidas y golosinas.
El verano sigue seduciendo y es de alguna forma el lanzamiento de la estrategia comunicacional de las compañías para todo el año. Las ventajas están a la vista: mucha gente concentrada en los lugares de vacaciones (y, por ende, bajo costo por contacto), y consumidores relajados, más abiertos a recibir mensajes de las empresas.
El veraneante promedio que llega a la costa, si quiere, puede ir el primer día de playa a un recital, hacerse dar un masaje en un spa, recorrer los médanos de arena en una 4x4 último modelo, jugar un partido de fútbol y, luego, terminar haciendo cola en un supermercado para probar una degustación de un nuevo vino fino. Todo sin ninguna escala.
Las empresas de telefonía celular, las automotrices, las compañías que se ocupan del cuidado personal y los servicios financieros (especialmente los bancos y las tarjetas de crédito) lideran la movida del verano, con una inversión del orden del millón y medio de pesos cada una, en promedio. Luego aparece un segundo pelotón, que invierte entre 200.000 pesos y 1.000.000 de pesos; y finalmente firmas pequeñas que encaran acciones muy específicas, de menos de 100.000 pesos de costo.
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