El fiscal Agustín García solicitó al juez que el apoderado de un departamento sea indagado por "promoción y facilitación de la prostitución", al entender que el hombre sabía de la actividad.
El fiscal de Delitos Especiales solicitó que el sospechoso sea llamado a declaración indagatoria por el delito de “promoción y facilitación de la prostitución de mayores de edad”, previsto en el Artículo 125 bis del Código Penal.
“Sabía que el lugar funcionaba como prostíbulo y así y todo lo siguió alquilando”, sostuvo el funcionario judicial.
El planteo lo hizo la semana pasada a través de un requerimiento de instrucción que presentó en ese juzgado, y que también repara en la situación de otras dos mujeres acusadas de administrar el prostíbulo, sobre las cuales el fiscal pidió que sean indagadas.
El departamento que funcionó como prostíbulo está ubicado sobre la calle Belgrano 2145 y fue dos veces allanado por la Policía. Se accede por una escalera en común con un gimnasio que no tiene relación alguna con el sitio.
De acuerdo con el escrito, el sospechoso facilitó el ejercicio de la prostitución de cinco mujeres, al permitir que el lugar sea alquilado para que “las trabajadoras sexuales concertaren encuentros de esa índole con personas indeterminadas y ocasionales a cambio de un precio en dinero, y teniendo conocimiento del tipo de actividad que las mujeres realizaban allí”.
García detalló que el período en el que esto ocurrió fue a partir del 22 de abril hasta el 7 de mayo. En la solicitud para que se inicie la investigación, también acusó a dos mujeres de ser quienes regenteaban el lugar y pidió al juzgado que las llame a declarar como imputadas. Fueron reconocidas con los apodos de “Oti” y “La Turca”, y la primera de ellas tiene dos causas más en su contra, por una de las cuales ya va a juicio.
García consideró que facilitaron el ejercicio de la prostitución de cinco mujeres, al brindarles las instalaciones para que lleven a cabo encuentros sexuales con terceros a cambio de dinero.
Elementos de prueba reunidos en la causa permitieron establecer que “Oti” y “La Turca” eran socias y como administradoras del lugar llevaban adelante los registros de esa actividad, a través de planillas de entrada, salida, tiempo, tarifa, y otros ítems vinculados al comercio sexual. Cuando el prostíbulo fue allanado por la Policía, rompieron vínculos.
Están sospechadas del delito de “facilitación y/o promoción de la prostitución de mayores de edad y explotación económica del ejercicio de la prostitución ajena”, previsto en los artículos 125 bis y 127 del Código Penal.
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