Alicia Terada, hablo sobre el uso mentiroso que le dio el gobierno nacional a la Asignación Universal por Hijo respecto a los resultados concretos de esta en cuanto a la escolarización de niños y adolescentes.
Terada dijo que es muy preocupante utilizar datos falsos al señalar que "no se cuida una política pública con aceptación social apelando a datos inexactos que distorsionarán a futuro una lectura correcta de su alcance y pueden poner en riesgo una legítima valoración del programa. La implementación de una política pública con real impacto social requiere de un estado con capacidad de gestión, lo que implica no solamente buenas intenciones, discursos políticamente correctos, sino también capacidad de planificación estratégica para alcanzar sus objetivos y, más aún, capacidad de control sobre los procesos y los resultados. Solo con mediciones precisas, basadas en indicadores transparentes podremos dar cuenta de los aciertos de la Asignación Universal por Hijo en materia de educación".
La diputada nacional recordó que el modelo argentino de escuela pública se ha caracterizado, a lo largo de su historia, como el más inclusivo en la región, no obstante "en la actualidad, su principal problema es garantizar tanto la permanencia de los estudiantes en la escuela media como asegurar los aprendizajes que deben adquirir. Por este motivo, el estado debe pensar estrategias de anticipación, en términos de organización pedagógica y de intervención institucional para una escuela que reciba a los jóvenes, los contenga, motive y sea capaz de enseñarles, considerando que vienen de situaciones sociales complejas".
En ese sentido, Terada comparó a la Asignación Universal por Hijo (AUH) con la Bolsa Familia, un programa de similares características implementado en Brasil hace casi 10 años "No sería mala idea observar otras experiencias cercanas y exitosas, como el Programa Bolsa Familia (PBF) en Brasil que también requiere, como nuestra AUH, que los beneficiarios cumplan con la condición de escolarizar a sus hijos. Bolsa Familia constituyó un fuerte estímulo a las familias brasileras para escolarizar a los niños y permitió a Brasil consolidar un crecimiento de su matrícula que pasó de una tasa de escolarización en el nivel primario del 82%, a principios de los 90, al 98% en el 2008. Alcanzado este objetivo, el desafío para muchas escuelas era y es evitar el fracaso escolar de niños que no están preparados social y familiarmente para responder a las demandas de la escuela. Con este fin, los municipios brasileros comenzaron a realizar relevamientos locales mensuales que informan periódicamente la asistencia obligatoria a clases de los niños para mantenerse en el programa, que debe ser del 85% para los alumnos de primaria y del 75% para los de escuela media. Estos controles revelaron en el año 2007 que cerca de 1,5 millones de beneficiarios no cumplían con esta condición.
Para atender esta población el estado implementó un programa de "acompañamiento familiar" que obtuvo excelentes resultados logrando que más del 90% de esos niños vuelvan a la escuela. A su vez, el estado desarrolló modelos de abordaje pedagógico para aquellas poblaciones con necesidades particulares que incluyen desde programas destinados a promover la identificación social de los niños y sus familias con la escuela, hasta políticas especiales que contemplan la identidad cultural de las poblaciones originarias. Con estas políticas educativas Brasil logra, no solo, incorporar masivamente alumnos a su sistema educativo sino también cumplir con la misión de que permanezcan en la escuela".
Por último la Diputada chaqueña pidió mejorar la gestión para incorporar a todos los chicos que en edad escolar se encuentran fuera de la escuela media. "La experiencia brasilera nos sugiere pensar que un programa tan importante como la Asignación Universal por Hijo necesita no solo distribuir recursos sino también contar con un estado capaz de desarrollar políticas que permitan a la escuela cumplir con la difícil tarea de incluir, retener y enseñar. Porque con la mitad de nuestros jóvenes fuera o sin terminar la escuela media, no podemos ni empezar a hablar de un modelo de movilidad social", remarcó Terada.

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