Está sindicado como una pieza clave en el supuesto “afer” en el que miembros de la fuerza sobrefacturaban por servicios de vigilancia en el cementerio La Piedad y en una entidad privada. En este caso están involucrados otros dos funcionarios policiales.
Así trascendió ayer en esferas judiciales, en la investigación iniciada en abril pasado tras detenerse a varios efectivos de la policía, acusados de percibir más dinero que lo que les correspondía, por adicionales en un cementerio y una entidad crediticia.
‘Defraudación calificada en perjuicio del Estado provincial’, son las figuras enrostradas a los efectivos que ya recuperaron la libertad, pero siguen ligados al proceso.
Porcentajes
Meses después, el fiscal habría detectado retenciones injustificadas a policías, cercanas al 10%, cuando la ley las fjia en 5%.
Éstas se situarían en el circuito comprendido entre la Oficina de Seguridad Bancaria y la Oficina del Cuerpo Motorizado y Tránsito, señalaron las fuentes.
No es todo. Según las sospechas, en los últimos años les habrían sido retenidos los mismos altos porcentajes a un número no precisado de policías, sin que muchos realizaran las objeciones correspondientes.
En estos meses, la Justicia dio participación a la División Delitos Económicos, cuyo personal habría estimado que las cifras en cuestión superaban los $ 300.000, detallaron las fuentes.
Ni bien estalló el escándalo, la fiscalía impulsó un proceso con diferentes aristas: por un lado, investiga cobros paralelos de adicionales, con los mismos hombres trabajando en forma simultánea en dos lugares diferentes.
A la vez, también focalizó su retina inquisitiva en funcionarios proclives a retener el doble de porcentajes, aunque todavía no pudo precisarse a cuántos hombres se les habría tomado dinero a contrapelo de la ley
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