En el marco de los alegatos que se dieron ayer al finalizar el juicio oral y público contra Dante Marcelo Rigazio, el fiscal de grado Eduardo Fernández reclamó una condena de tres años de prisión en suspenso para el imputado. La querella, a cargo de Gustavo Fernández pidió cuatro años de prisión efectiva, mientras la defensa bregó por la absolución, cuestionando elementos del procedimiento y “la falta de rigor científico” de las pericias que valoraron positivamente los acusadores.
Tanto el fiscal de grado Eduardo Fernández como el abogado representante de la querella, Gustavo Fernández, coincidieron en señalar que había quedado probado claramente la materialidad del hecho y la culpabilidad de Rigazio. Reclamaron penas de tres años de prisión en suspenso y cuatro años de prisión efectiva, respectivamente. Ambos basaron su acusación en los hechos que consideraron probados y resaltaron la labor de los peritos que actuaron en la tramitación de la causa.
Por su parte, el defensor oficial Marcelo Alvarez Melinger, reeditó anteriores cuestionamientos hacia los peritos, apuntando que carecieron de rigor científico y bregó por la absolución de su pupilo, planteando una vez más la nulidad del acta de procedimiento policial.
Al término de la audiencia y al momento de concedérsele la última palabra al imputado, apuntó que su vida también había cambiado y que estaba muy afligido por lo ocurrido. Explicó que había intentado algún acercamiento con la familia de Julieta, pero no lo había podido concretar. Sus palabras, parecieron no conformar a la familia de la adolescente.
Antes, durante el juicio, había quedado claro el modo en que ocurrió el accidente, luego de que Rigazio dejara su camioneta Tata estacionada en calle Rolando, casi en su intersección con la Avenido 12 de Octubre.
Tres peritos, habían confirmado el pésimo estado de conservación del rodado que se pudo haber deslizado pendiente abajo, producto de la falta de compresión del motor, del desgaste de la caja de cambios y la falla en el funcionamiento del freno de mano.
El luctuoso suceso que costó la vida de la joven Julieta Giustozzi, ocurrió en septiembre de 2008, luego de que la camioneta que había dejado mal estacionada y con severos fallos mecánicos, se desplazara por una pendiente y aplastara a la muchacha contra un colectivo. Al hombre, le atribuyen además del homicidio culposo, las lesiones sufridas por otros familiares que acompañaban a la adolescente.
Julieta Giustozzi, se encontraba junto a su grupo familiar en la vereda de la Avenida 12 de Octubre en la intersección con Rolando, aguardando el paso vehicular para cruzar la arteria y acercarse al lago, en una caminata que habían iniciado horas antes aprovechando la visita de parientes que habían recibido. Mientras esperaban, según la acusación, la camioneta que Rigazio había dejado mal estacionada metros antes de la Avenida 12 de Octubre y que a consecuencia de su impericia y negligencia, se desplazó sin conductor, aplastó a la adolescente contra un colectivo que transitaba por la costanera de la ciudad.
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