Quieren que le quepa la pena de un “homicidio simple”. Marcharon al Gandulfo para reclamar que se separe al personal que trabajó en la guardia hasta que se esclarezca si tuvo responsabilidad. Aseguran que por al menos 10 horas no le dieron atención específica, aunque se había caído de un tren en movimiento.
El 10 de noviembre último, el muchacho saltó del tren en movimiento a metros de la estación de Banfield porque, junto a sus amigos, reaccionó tarde que debía bajarse. Se enganchó la ropa, por lo que la formación lo arrastró y fueron sus compañeros los únicos que lo auxiliaron y llevaron al hospital. Pero el desenlace no fue feliz: no lo atendieron aunque tenía convulsiones, hasta que llegó su padre, Ricardo, y logró que le hicieran una tomografía. Tuvieron que inducirle un coma farmacológico pero falleció a los cuatro días.
Para que se esclarezcan las dudas en torno a la falta de atención de esa noche y a las irregularidades posteriores -por ejemplo, en el contacto con el Cucaiba y en el registro de la hora de fallecimiento en las actas médicas- marcharon hasta el Gandulfo. Pidieron que, en principio, les dieran la lista de profesionales que estuvieron en la guardia aquella noche y los separaran de sus cargos hasta que se sepa cómo actuaron y por qué, pero hasta el momento no lo lograron. Hace casi un mes, los recibió la directora del establecimiento, Nancy Gaute; y su esposo y diputado, Fernando “Chino” Navarro; que se comprometieron a avanzar en el análisis de las responsabilidades de su equipo, aunque todavía no hubo novedades.
En la movilización “pedimos que tiene que dejar de ser ‘averiguación de causal de muerte’ y debe ser ‘abandono de persona’. Queremos que ese delito sea catalogado como un homicidio simple”, remarcó Ricardo, el padre del joven. Según le explicó a LA TERCERA, quieren recalcar que hubo intención de dañar, “no se equivocaron sin querer”. Para su familia “lo discriminaron porque tenía gorrita”, aseguraron.
También reclaman que el Cucaiba defina cuáles fueron sus responsabilidades. Cuando los médicos informaron a los familiares que Ignacio había fallecido “no estaba en la morgue ni en ningún lado”. Por eso, su abogado pedirá ante la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 8 lomense entiende en la causa la “exhumación del cuerpo porque no se sabe si hubo ablación”, recalcó López. El hombre aclaró que “hace 42 años” trabaja en política pero no quiere darle a esa pérdida un tinte partidario.
“Si tenemos que cortar las vías, las cortaremos para sacar tanto del hospital como del ferrocarril a todas las manzanas podridas y tener funcionarios responsables que cuiden a la población”, enfatizó el hombre, que reside junto a su familia en Monte Grande, Esteban Echeverría.
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