Piden ayuda para que Rodrigo tenga una mejor calidad de vida

Piden ayuda para que Rodrigo tenga una mejor calidad de vida
Tiene 7 años y padece una parálisis. Vive junto a su familia en una precaria vivienda de Paraná y no cuenta con la asistencia que necesita. Solo recibe el apoyo de algunas personas solidarias que dan su colaboración.

Rodrigo tiene 7 años y vive en calle Miguel David al final, en la zona donde proliferan las ladrillerías y se expande el humo que emanan sus hornos. Allí también residen sus papás y su hermano menor, Thiago.

En invierno, en la precaria vivienda construida sobre un terreno ajeno con cartones, maderas, chapas y trozos de nailon, se filtra el frío de manera implacable. Su mamá, María Sánchez, contó a UNO que cuando bajan las temperaturas improvisan “un hogar acá adentro” para procurarse un poco de calor, a pesar del riesgo que puede significar el fuego en un ambiente hecho de materiales altamente combustibles.

El techo es bajo y el piso es de ladrillos. Una cortina de tela corroída por el tiempo oficia de puerta, sin impedir que se cuelen las necesidades en aquel espacio tan reducido donde Rodrigo pasa sus días postrado sobre una cama. No camina y no habla con claridad, sin embargo sonríe animadamente y balbucea frases, como queriendo agradecer la visita de Gabriel, una de las pocas personas que llegan hasta allí para brindar su ayuda y que en un acto de humildad típico de quien es genuinamente solidario pide no revelar su apellido.

“Colaboro en lo que puedo con muchos chicos que tienen alguna discapacidad”, explicó con naturalidad.

En este marco, el domingo llegó hasta la casa de Rodrigo con unas empanadas y una gaseosa para que la familia conmemore la Pascua y, de paso, preguntarle a María si había podido hacer los trámites que le sugirió para que la ayuda del Estado, a la que el pequeño tiene derecho, finalmente llegue.

Es que, inexplicablemente, mucha gente de escasos recursos desconoce que existen organismos que deben atender las necesidades particulares, sobre todo de un menor que está atravesando una situación tan delicada.

Derechos pendientes

“Él está así desde los 8 meses”, señaló María, refiriéndose a la parálisis que afecta a su hijo hace más de seis años y que le impide caminar y completar una frase.

“Fue cuando le agarró una neumonía fuerte; estuvo casi dos meses internado y lo sacamos así doblado”, acotó Mercedes Cáceres, su abuela paterna.

Ella vive al lado y con la magra pensión que cobra paga la boleta de teléfono fijo. “Lo pusimos por si tenemos que llamar de emergencia a una ambulancia o un remís. Yo le doy a él lo mejor que puedo. También paga un circuito privado de televisión “porque a él le encanta mirar dibujitos”, comentó en alusión a una de las pocas cosas que mantiene animado a su nieto y que, como a todo niño de su edad, lo divierte y le aporta una cuota de felicidad en el transcurrir cotidiano desde su cama.

El esposo trabaja como ayudante de albañil y María se ocupa de sus pequeños hijos. No tiene obra social, pero está afiliada al Programa Federal de Salud (Profe-Salud), un plan nacional “que debe brindar cobertura médica integral a los beneficiarios de pensiones no contributivas, otorgadas y a otorgarse por la comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, sin ningún tipo de cobertura de servicios de salud, cuyas prestaciones se encuentran establecidas por el Programa Médico Obligatorio (PMO) y otras leyes nacionales en vigencia”, se especifica en el sitio oficial del programa en Internet.

“Rodrigo tiene derecho a ser atendido en un centro de día, con el traslado incluido; a pañales y leche; a contar con los servicios de kinesiología y enfermería a domicilio; a tener un acompañante terapéutico; a que se le dé una silla de ruedas especial y ver qué se puede hacer con el tema vivienda, ya que hace seis años que está así”, afirmó Gabriel, señalando al nene que permanece en su cama con sus delgadas piernas dobladas por falta de estimulación.

“Debería tener un trabajo diario de kinesiología para que las estire, porque si no se va a seguir deformando y pueden atrofiarse sus músculos”, aseveró.

Por su parte, María indicó: “A él le daban un turno para estimulación solamente una vez al mes. Hay tiempos que él se recupera, que se pone gordito, pero cuando le agarran neumonías y broncoespasmo no quiere comer y se me viene abajo”.

“Necesitamos conseguir la silla que él precisa, porque nos prestaron una que no es la adecuada y se contractura. También pañales, porque tengo que comprarle la comida todos los días y la plata no alcanza”, señaló.

Con ese listado de necesidades insatisfechas fue a consultar a la neuróloga que atiende a Rodrigo en el hospital materno infantil San Roque y “ella hizo el pedido por escrito”, confió.

Ahora espera, ilusionada, que desde los organismos correspondientes le aprueben lo que solicitó para mejorar la calidad de vida de su primogénito.

Para agendar

Gabriel, quien ayuda a distintos chicos con discapacidad, pidió que quien pueda colaborar de alguna forma con Rodrigo y su familia se comunique con él al (0343) 154257672. Si no, se puede llamar al (0343) 4216288 (Mercedes Cáceres) o al (0343) 155052277 (María Sánchez).

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