Con una picana eléctrica, un delincuente atacó ayer a la mañana a un obrero boliviano que esperaba el transporte público junto a su hermano. El ladrón le aplicó una descarga en la cabeza para luego arrebatarle el teléfono celular y escapar. “La verdad que nunca nos había pasado algo así; eso que nosotros recorremos todo el país trabajando”, afirmó la víctima.
“De pronto sentí una corriente que bajó desde la parte de atrás de la cabeza hasta la cintura, dejándome desorientado”, contó Sindolfo refregándose la nunca ante los vestigios de dolor que se le mezclaban con la impotencia.
En ese sorpresivo y traicionero ataque el delincuente logró arrebatarle el celular al hombre para salir corriendo rumbo al barrio Moure.
“La verdad es que nunca antes nos había pasado algo así y estando en plena luz del día; eso que nosotros viajamos por todo el país trabajando y aquí también vinimos para trabajar”, contó la víctima, lamentándose por la pérdida del aparato en el que tenía todos sus contactos telefónicos, tanto de familiares como de empleadores.
“Cuando me dí cuenta de lo que me había hecho le arrojé la valija, pero disparó riéndose; tomé piedras y se las tiré. La policía vino y salió a buscarlo”, agregó Mamaní antes de abordar la Línea 2 que lo dejaría en la Terminal de Omnibus para emprender su viaje a Buenos Aires.
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