"Pibe Chorro" hizo honor a su apodo y cometió asaltos tras fugarse del ex Cose

"Pibe Chorro" hizo honor a su apodo y cometió asaltos tras fugarse del ex Cose
Protagonizó, al menos, dos robos en Las Heras después de escapar, hace una semana. El viernes lo atraparon “drogado” tras ser denunciado por vecinos.
El domingo 9 a la siesta, mientras no tenían custodia, se fugaron de las instalaciones de la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex COSE) cinco de los diez menores judicializados considerados más peligrosos de la provincia. Ganaron la calle después de destrozar una leonera y trepar una alta muralla perimetral. Los jóvenes no superan los 18 años y están acusados de perpetrar asesinatos con el uso de arma de fuego y robos. Una semana después, todos volvieron al pabellón de máxima seguridad, el B, gracias a tareas policiales y porque los padres de algunos de los menores quieren que sus hijos se recuperen. Tres de ellos se entregaron después de negociar con las autoridades y funcionarios del Ministerio de Seguridad y dos fueron capturados por efectivos policiales en diversos operativos.

Los protagonistas de la triste historia fueron el Cara Cortada, Marce, Roncoso, Panadero y Pibe Chorro. Este fue el último en caer, el viernes por la noche: lo apresaron efectivos policiales lasherinos en el asentamiento Covirpol, también conocido como Moyano. Se escondía en un aguantadero y "estaba pasado, muy drogado", explicaron al ser consultados.

El Pibe Chorro, de 17 años, estaba alojado en el ex COSE desde fines de febrero, cuando el 26 a la noche asaltó a una mujer en el barrio Bombal de Godoy Cruz y le sustrajo, con un cómplice, una camioneta utilitaria Peugeot Partner. Escaparon a toda velocidad pero policías en patrullas los siguieron por Ciudad y Las Heras y, finalmente, los redujeron muy cerca de un predio donde, según investigaciones judiciales, desarmaban vehículos denunciados como robados.

Este joven es considerado muy peligroso. Además de su prontuario, no tiene buen comportamiento en su lugar de encierro. Y "vive consumiendo estupefacientes cuando está en la calle", señalaron fuentes policiales.

Un día después de la fuga masiva, el Pibe Chorro cometió, al menos, un asalto en el mismo barrio donde se ocultaba y vivía, el Covirpol: armado, ingresó pateando la puerta de una casa y, tras amenazar a la familia, le robó, con un cómplice, un televisor y un equipo de música. Las víctimas del hecho "conocían al chico de la zona" y fueron directamente a la Comisaría 16ª de Las Heras –allí funciona la Oficina Fiscal Nº5– para denunciarlo con nombre y apellido. Esto sirvió para identificarlo. Brindaron sus características físicas y los investigadores de la departamental comenzaron a buscarlo por la zona al poco tiempo.

"Al otro día de la fuga sabíamos que estaba escondido en un aguantadero del barrio Covirpol, no podíamos atraparlo. En dos oportunidades se nos escapó", explicó una fuente policial de ese departamento. Además del asalto en la casa de familia, las autoridades judiciales y policiales lo están investigando por otro robo en el citado barrio.

Finalmente, el viernes, los efectivos dieron con el domicilio donde se refugiaba y su permanencia en la clandestinidad terminó después de que corriera algunos metros para escapar, hasta ser reducido.

"Lo mejor que le puede pasar a este pibe es estar detenido. En la calle, su vida no va a durar mucho. O lo mataban policías o sus enemigos. Es un claro ejemplo de la delincuencia juvenil que reina en Mendoza", explicó otra fuente policial de Las Heras.

La fuga de los cinco menores generó un fuerte cimbronazo en las autoridades del ex COSE. Más cuando trascendió que los cinco operadores responsables del pabellón B, el de máxima seguridad, "miraron para otro lado" mientras se producía la fuga. La bronca también estalló en el Ministerio de Seguridad, que desplegó nuevos operativos con importante recurso humano para volver a capturar a los menores.

El primero en retornar al ex COSE fue el Panadero, un chico que está acusado de matar durante una discusión a un hombre de 72 años en el barrio Constitución, de San Rafael. Su familia pactó la entrega y se presentó en taxi el miércoles en la tarde.

Un día después fue el turno del peligroso Cara Cortada, sospechado de perpetrar cinco crímenes en el oeste de Godoy Cruz. Su madre negoció con el comisario Salomón Parra y el pibe se entregó en Las Heras. En esa misma jornada, a la noche, Roncoso fue atrapado en el barrio 30 de Abril con un arma de fuego, un revólver calibre 38. Este chico está acusado de matar a un hombre de 55 años en ese mismo complejo habitacional.

Por último, el Marce se entregó el viernes a las 19, después de que sus padres iniciaran un diálogo con el jefe de la Policía, Ángel Fozzatti. La familia pidió garantías para que no sufra maltratos en el centro de detención y pidió ayuda para que se recupere. El menor está acusado de matar a un hombre de 35 años en el barrio Lihué, de Guaymallén, durante un asalto.

Con la detención del Pibe Chorro se terminó la búsqueda de los peligrosos menores. Los operadores fueron separados hasta tanto se resuelva su situación procesal, que es complicada porque serían imputados por favorecimiento a la evasión

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