Pianista concordiense ganó concurso de música de cámara

Pianista concordiense ganó concurso de música de cámara
Se trata de Lucio Esteban Gómez, que reside desde 2000 en Buenos Aires. En diálogo con UNO aspira a que impulse su carrera. Hijo de paranaenses, obtuvo el certamen tocando a cuatro manos junto a Florencia Caruso.

Un gran logro obtuvo el concordiense Lucio Gómez alzándose con el primer puesto del Primer Concurso Nacional de Música de Cámara Carlos López Buchardo, otorgado por el Departamento de Artes Musicales y Sonoras del IUNA.

El entrerriano, junto a Florencia Caruso, tocó en el concierto de entrega de premios previo a la Noche de los Museos en Buenos Aires.

El concurso contó con el auspicio y declaración de Interés Cultural de Cultura de la Presidencia de la Nación y el apoyo de la empresa IBM.

Lucio -nacido en Concordia, pero hijo y nieto de paranaenses- tocó a cuatro manos con Florencia Caruso.

Realizaron un repertorio clásico y contemporáneo y el certamen se cumplió el 1º y 2 de noviembre.

Lucio accedió a una entrevista vía mail con Diario UNO, feliz por el galardón obtenido.

– ¿Te sorprendió haber ganado? ¿Cómo era el nivel del concurso?

–Cuando nos dijeron que éramos los ganadores, nos miramos los dos como diciendo “¿escuchaste?”. No lo podíamos creer. No sé si esperábamos el primer premio. Nunca nos habíamos presentado a un concurso. Fuimos a medirnos, quizás con ganas de llegar a la final. Pero con el nivel que había, era muy difícil imaginarse ganando. No conocía a casi nadie. Escuché tocar a algunos en la semifinal y a todos los finalistas, que eran unas bestias (en el buen sentido) y fue un placer escucharlos.

–¿Cómo fue la mecánica del concurso y cuál del jurado?

–De los que nos presentamos, quedamos seleccionados 23 grupos para la semifinal, que se hizo en un día. Éramos 21 dúos, un cuarteto y un trío. En el jurado estaban José Luis Juri (pianista), Stanimir Todorov (cellista) y Rúben Albornoz (oboísta). Tres grandes maestros. Después de escucharnos a todos, eligieron a cinco finalistas. Y al día siguiente fue la final. Volvimos cada uno a su casa, sobre todo a dormir, porque estábamos agotados.

–¿Hace mucho que tocás junto a Florencia Caruso?

–A Florencia la vi por primera vez en una master class que dio una pianista rusa (Lilya Zilberstein) en el auditorio del conservatorio (año 2006). Entré al auditorio y vi a una adolescente tocando una sonata de Haydn, con una naturalidad y una desenvoltura que me dejaron impactado. Ella es porteña. Y ambos somos alumnos de la carrera de Piano en el Conservatorio Manuel de Falla. Nos conocimos otro día, en un aula. Yo estaba tocando Debussy y ella entró a escuchar. Intercambiamos un largo rato lo que tocábamos, con cierto fanatismo. Ese día surgió la idea de preparar algo juntos para Música de Cámara (una materia de la carrera), y al año siguiente preparamos una sonata de Poulenc juntos. Luego se fueron sumando las otras obras.

–¿Qué significa haber ganado este concurso de música de cámara? ¿Qué puertas te abre?

–Por lo pronto, estoy muy feliz porque siento que es un reconocimiento a años de estudio y tanto laburo hecho con el dúo. Supongo que se nos hará más viable tocar en algunos teatros y viajar.

–Sos concordiense pero hijo y nieto de paranaenses. ¿Hace cuánto que vivís en Buenos Aires y dónde iniciaste tus estudios de música?

–Nací y me crié en Concordia. Mi madre es de Paraná. Gran parte de mi familia materna es de allá. Y mis viejos se conocieron allá. Creo que mi gran escuela de música fue mi casa. Mi vieja nos transmitió cierta locura por la música (escuchar, cantar, bailar y tocar). Mis hermanas y madre tocaban y cantaban, mi viejo cantaba tangos. Cuando tenía 4 años le compraron un piano a mi hermana mayor (Silvina Gómez, música, compositora) y lo pusieron en mi cuarto. Recuerdo estar tocando a cuatro manos con mi vieja a esa edad. Ella me silbaba y yo iba sacando de oído. Luego probé estudiar piano y teclado, pero dejé al poco tiempo. Aprendí a leer solo, con un libro de piano y con ayuda de mi hermana. Luego en la adolescencia estudié guitarra y batería.

–¿Te resultó difícil estar lejos y avanzar en tu carrera? Consideraste que tenías que ir a Buenos Aires para superarte?

–Yo sabía que tenía que venirme a Buenos Aires, pero no sabía qué quería seguir, porque me gustaban mucho cuatro o cinco carreras. En principio me vine a estudiar a la UBA, Sociología, luego Psicología. Mientras, hacía talleres de teatro, de danza, estudiaba batería, todo lo que estaba a mi alcance. Lo del piano apareció en un momento en el que, escuchando un disco de Nora Sarmoria y otro con sonatas de Beethoven, me invadieron unas ganas terribles de tocar el piano. Y me anoté en el conservatorio. Pero sin proyecciones a futuro, más que la de disfrutar y aprender a tocar bien. Lo que necesitaba era una carrera, un método, materias, para ir paso a paso. No sé si hubiera tenido continuidad como autodidacta. Digamos que el conservatorio me ordenó y me encaminó.

–¿A quién admirás como pianista?

–A varios. Tengo una gran admiración por mi profesora, Beatriz Pedrini, que es una excelente pianista, además de una docente maravillosa.

Obviamente Martha Argerich. Nelson Freire, Friedrich Gulda, Carlos Aguirre, y algunos más.

–¿Tenés pensado venir a tocar a Entre Ríos? ¿Notás que no tenés reconocimiento en tu tierra?

–Me encantaría ir a tocar a Entre Ríos. Es algo pendiente. Toqué una sola vez en Concordia, en la presentación del libro “Mística del Sonido” de Manuel Hazan, unas piezas de Schönberg y Cage. Y me quedé con ganas de volver. Lo mejor que nos puede pasar es tener más oportunidades para tocar.

Finalmente Lucio contó que junto a un colega inició un ciclo en su casa: “Se llama Tertulias de Domingo, que propone conciertos de música clásica descontracturada. Tocan cuatro o cinco formaciones de música de cámara. La gente puede escuchar sentada en un almohadón, comiendo o tomando algo. Es un ciclo que nos está yendo muy bien”.

Comentá la nota