Un Peugeot 206 terminó en la vidriera de un local céntrico

Un Peugeot 206 terminó en la vidriera de un local céntrico
A media mañana de ayer, aproximadamente a las 10:30, se produjo un singular y espectacular accidente que, aparentemente por fallas mecánicas, sorprendió al conductor de un Peugeot 206 y el pequeño vehículo terminó prácticamente dentro de una enorme vidriera del local comercial de Rivadavia y Belgrano, arrasando una colorida muestra de productos navideños y de regalaría en general.

El vehículo, dominio HQD 925, era conducido por un hombre de apellido Delgado acompañado de su esposa y dos pequeños hijos, quienes resultaron sin lesiones físicas aunque con un agudo shock nervioso ante la espectacularidad del accidente, al igual que el personal del local “Esther Caamaño” y de una joven mujer que por escasos centímetros no fue arrollada al paso del Peugeot.

Según la propia joven, iba a cruzar delante de la vidriera en el preciso momento del accidente para tomar el colectivo, a escasos metros del lugar pero frenó su marcha para tomar un taxi y llegar más rápido a su lugar de destino y ese instante, apenas segundos de incertidumbre sobre qué transporte tomar, hizo que salvara su vida.

Precisamente esa situación y el tremendo impacto contra la vidriera que destruyó los enormes ventanales, causó el gran nerviosismo en los ocupantes del auto, en la joven transeúnte y entre el personal del comercio aunque, afortunadamente, todos confirmaron que no se produjeron heridos pese a los destrozos.

Según señaló el propio conductor, al auto se le trabó el acelerador en momentos en que llegaba a la zona del semáforo y, quizás por su falta de pericia, en vez de pisar el freno y apagar el motor, sólo atinó a intentar parar la marcha con el freno de manos, sin llegar a entender que el sistema sólo bloquea las ruedas traseras pero las delanteras continúan respondiendo a la aceleración del motor, lo que motivó que el vehículo hiciera un trompo y continuara su recorrido hacia la vereda primero, y terminara incrustándose en el comercio de la esquina de Belgrano y Rivadavia.

La espectacularidad de la maniobra, observada por una gran cantidad de circunstanciales conductores y transeúntes, los destrozos provocados tras el enorme estampido y los vidrios cayendo sobre el vehículo y la vereda, con enormes y peligrosos restos colgados de lo que fuera su marco natural, hizo pensar la peor consecuencia aunque, por suerte, ello no sucedió.

Rápidamente, una gran cantidad de curiosos se dio cita en el lugar, además de personal de Tránsito y hasta hubo unos primeros llamados preventivos al Hospital Regional. Minutos después del accidente, finalmente una grúa municipal se encargó de retirar al Peugeot y trasladarlo hacia la Seccional Primera, mientras se labraban las actas correspondientes.

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