Doña Petrona festejó 100 años, su secreto es el cariño familiar

Doña Petrona festejó 100 años, su secreto es el cariño familiar
La señora, que mantiene intacta su memoria, se mudó a la ciudad en 1956 para dedicarse al comercio.

Admiradora confesa de Ramón Díaz y River Plate, doña Petrona Vega de Quiroga recibió sus 100 años con una vitalidad envidiable. Otro aparte merece su memoria, que todo lo recuerda. Ayer le organizaron un festejo al que asistieron más de 50 familiares. Acompañada de su hija Marina, la centenaria vecina repasó anécdotas de antaño y aseguró que "los hijos son los que dan más vida".

Ayer no fue un día más para Petrona, pues se levantó de su cama con nada menos que un siglo de vida. Nació un 29 de junio de 1913 en La Pampa.

Sus hijas pudieron reconstruir su biografía pero la anciana interrumpió y decidió hacerse cargo del relato: "Yo lo puedo contar. El doctor se admira de la memoria que tengo", irrumpió con voz firme. Y agregó: "Cuando era joven me vine a vivir a Unión y ahí me casé. Después nos fuimos a Buenos Aires y allá tuvimos una panadería y confitería muy grande".

Sus padres eran estancieros de La Pampa (gente bien, diría una de las hijas de la cumpleañera). Según contaron, Petrona era la "mimada" de la casa ya que era la única hija mujer de la familia.

"En aquel tiempo, las familias que podían, criaban a niños que no tenían recursos. Ella, con unos seis años, ayudaba a preparar pastelitos para todos", contó Marina, una de las siete hijas de doña Petrona. En total tuvo diez hijos,algunos nacieron en Buenos Aires, otros en Mendoza y uno en Villa Mercedes.

Ya en 1956 se mudó a esta ciudad junto a su esposo para atender una despensa ubicada en calle 9 de julio al 1500, una de esas donde había de todo, desde leña hasta ropa casual. Acostumbrada al bullicio del conurbano bonaerense, la lúcida agasajada confesó: "La verdad es que al principio no me gustaba Villa Mercedes, me quería volver a Buenos Aires. Tenía todas las calles de tierra y no andaba nadie, pero le fui tomando cariño y hoy la veo muy linda".

Hizo un impasse en su narración y recordó otra vez su infancia en La Pampa. "Cerca de la estancia de mi padre había indios ranqueles. Eran indios pacíficos y se llevaban muy bien con mi familia", contó. Todo lo que la cumpleañera dijo fue asentido por su hija.

Todos, incluso ella, estuvieron de acuerdo en que Petrona fue una mujer que "trabajó toda la vida". Cortaba carne sin problemas para la carnicería de su despensa y después bordaba motivos en la ropa que vendían para darle un valor agregado.

Respecto a su salud, sus hijos aseguraron que se mantiene en perfecto estado y cada tanto visita a su doctor para chequear que todo marche bien.

"Estoy muy contenta con la familia que tengo. No soy muy demostrativa, pero me emociona verlos a todos porque me quieren mucho. Hoy a la gente grande nadie le lleva el apunte, pero a mí sí", reflexionó con agudeza.

Hoy vive en el barrio 828 junto a una de sus hijas. Asegura que sigue a River; aunque, según señaló la hija, que su yerno no siempre le dice los resultados reales de los partidos, quizás para mantenerla a salvo de las magras campañas del equipo de Núñez en los últimos años. Lo cierto es que se declara una ferviente amante del fútbol y admiradora de Daniel Pasarella y del actual técnico millonario.

La familia de Petrona se completa con 12 nietos y 13 bisnietos. Todos, excepto uno, estuvieron en el festejo de ayer.

Un almuerzo familiar en un cálido restaurante local, fue la manera en que los hijos eligieron honrar a su madre en su centésimo cumpleaños.

La cita era a las 13 en Avenida Mitre 1100, pero el festejo se extendió hasta cerca de las seis de la tarde cuando los últimos invitados la despidieron. Hubo postres, regalos y hasta un karaoke familiar en la sobremesa.

"La pasamos hermoso. Se armó un espectáculo musical y todos pasamos al frente a cantarle algo a mi madre. El feliz cumpleaños, la tarantela, de todo. Mi mamá se emocionó y estuvo muy tranquila toda la tarde, yo creo que lo disfrutó mucho", comentó su hija, quien agregó que el año entrante los festejos serán más grandes aún.

Sobre el final del encuentro, la anciana contó que estaba un tanto sorprendida de que hubiera venido tanta familia de otras ciudades, mientras se hacía espacio para saludar a alguien que ya iba de salida.

"Estoy muy agradecida por todo esto que hicieron. Me pone muy feliz, pero no me quiero emocionar mucho porque enseguida me pongo nerviosa y no me gusta. A mis nietos y bisnietos les voy a dejar mucho cariño", concluyó doña Petrona después de una agitada jornada. Luego volvería a su casa donde los festejos seguirían.

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