Pese al tiempo transcurrido, hay pocas obras contra inundaciones

Un día como hoy, pero de 2007, comenzaban a caer más de 400 mm. en Rafaela en apenas 5 días. Luego de la crisis, llegaron las promesas. En la actualidad, sólo el Canal Norte está terminado. Aún se espera que terminen las obras de cloacas (falta poco) y no hay novedades con respecto a las expropiaciones para las lagunas de retardo. La "Variante Rafaela" se convertiría también en una defensa, pero aún sólo es una promesa.
Fueron horas de sorpresa y desesperación. Durante días, Rafaela –al igual que el resto de la Provincia- sufrió el azote de la naturaleza. El resultado: más de 400 milímetros en 5 jornadas, más del 60% de ellos (255), en sólo 34 horas.

Fue algo tan asombroso, de tanta magnitud, que quedó en la memoria de todos. Todos coincidieron en algo: las lluvias de ese marzo de 2007 fueron extraordinarias. Pero deberían prepararse las ciudades para estar listas ante tales eventualidades, más aún teniendo en cuenta el constante cambio climático que vive nuestro mundo.

Hoy, a cuatro años de aquella crisis, las obras prometidas aún no se ven en nuestra ciudad, motivo por el cual tenemos todo el derecho a sentirnos desprotegidos ante otra circunstancia de iguales características.

Aquel 28 de marzo de 2007 fue excepcional: durante más de 8 horas casi en forma continuada –más piedras en la madrugada- se registró una precipitación estimada de 255 milímetros en nuestra ciudad, que sumada a las precipitaciones registradas en localidades y campos de la zona oeste que drenan hacia el este, derivó en varios barrios inundados.

Ese día hubo 225 evacuados en tres centros: 30 personas en el salón de usos múltiples del barrio Villa Podio, 120 en el CIC de Barrio Zazpe, 15 en el Güemes (llegó a funcionar también en la vecinal del Barrio Pizzurno y en la Sociedad Rural) y 60 autoevacuados en el Independencia.

Los lugares más afectados fueron los barrios Independencia -el drenaje fue muy lento, dado que no hay pendiente- y el Amancay. También hubo cortes de energía en distintos puntos de la ciudad.

Por este motivo, se suspendieron por un tiempo las clases en las escuelas de los departamentos Castellanos y Las Colonias.

Al mismo tiempo, estuvieron cortadas durante días las rutas 70 a la altura de Bella Italia (allí cayeron 330 milímetros), la 34 a la altura del ACA cerca de Susana y en Totoras, y la 19 a la altura de Sa Pereira (al este del cruce de Angélica).

Como en otras situaciones similares,funcionó la denominada Junta Municipal de Defensa Civil (coordinada por Roberto Vico), participando todo el Gabinete municipal para solucionar los problemas que se fueron presentando durante gran parte de la crisis.

Al día siguiente, el 29 de marzo, las precipitaciones continuaron y la paciencia de los vecinos del Amancay se agotó: decidieron cortar la ruta 34, a 200 metros del ingreso al barrio 17 de Octubre. Su reclamo era sencillo: que se hicieran presentes funcionarios municipales –en especial, el Intendente- para que le brinden explicaciones y las máquinas de las empresas que están realizando obras en el sector (las cloacas y la refuncionalización de la ruta 34). Al cabo de unos minutos, las retroescavadoras comenzaron a funcionar, ampliando el desagüe existente, para permitir un drenaje más rápido del agua proveniente del oeste y que no pasaba del otro lado de la ruta.

Los camiones comenzaron a conformar una fila india que impresionaba. Desde casi el barrio 17 de Octubre y hasta casi la Nueva Terminal de Omnibus, sólo podían verse camiones y colectivos. La ruta estuvo cortada unas 3 horas.

Los puentes sobre el arroyo Las Calaveras (sobre la 34) y el que permite el ingreso al Plan Mora sufrieron las consecuencias, obligando a la interrupción del tránsito.

El Concejo Municipal, el 30 de marzo de 2007, aprobó una ordenanza declarando la situación de urgencia por 60 días y habilitando al Ejecutivo a utilizar partidas sin informar al Cuerpo Legislativo, para paliar la crisis.

El 1 de abril visitó la ciudad el gobernador Jorge Obeid, quien en un encuentro con la prensa en el Aero Club hizo una evaluación de lo ocurrido en la Provincia: “se ha sufrido, en una parte muy importante de su territorio, un fenómeno que no se había dado en otro momento de su historia: en 4 días y medio, llovió lo correspondiente a la mitad de un año (de acuerdo a una media de 900 y 1.000mm como es en Santa Fe). Me pregunto cuál es la recurrencia de una lluvia de este tipo. Me imagino que nos sacamos la lotería, no la buena, sino la mala”.

También brindó datos sobre la cantidad de localidades afectadas -59- y de evacuados: “hay localidades como Rosario, que tiene 3.500 evacuados, Santa Fe con 23.000 personas en diferentes centros, y en el resto de la Provincia, 9.500". O sea, más que toda la población de Sunchales está refugiada.

LAS SECUELAS

Una vez que bajaron las aguas, comenzaron los anuncios: el intendente Perotti anunció la suspensión de los tributos municipales como la tasa y contribución por mejoras sobre los inmuebles afectados (cerca del millar) en compensación por los daños materiales.

Muchos vecinos (en especial, los del oeste de la ciudad) se quejaron de la refuncionalización de la ruta 34, que para esa época, aún no estaba culminada. Para muchos, obró como dique, acumulando la gran cantidad de agua que escurría desde los campos del oeste. Es que el canal que hay, límite con Roca, estaba sucio y no funcionó.

Se propusieron tres respuestas: limpiar el Canal Oeste, solicitar la concreción de la llamada “Variante Rafaela” –dado que la sobreelevación del terreno obraría como terraplén de defensa- y la expropiación de tres terrenos para la construcción de lagunas de retardo, evitando un rápido ingreso de las aguas al Canal Sur. Si bien se logró la ley que habilita al Poder Ejecutivo Provincial a desembolsar el dinero para pagar el terreno, la administración Binner decidió no hacerlo. En la actualidad, la Legislatura dio una prórroga de dos años para que se incluyan las partidas. Aún no se ha logrado.

Sólo los trabajos del Canal Norte se han culminado. Aunque también hubo roces entre Binner y Perotti por “salida” de una retroescavadora. Pero, aún así, recientemente se supo que vecinos del barrio Italia reclaman por su limpieza. Sin ella, los trabajos realizados hasta este momento no parecieran brindar los mejores frutos.

Sin lugar a dudas, la pelea de fondo fue por el tema de las cloacas. Tras las inundaciones, el gobernador Jorge Obeid anunció ayuda a las diferentes localidades, con dineros provenientes del Fondo Anticíclico. Rafaela usaría esto para licitar las cloacas para 8 barrios de la ciudad, entre ellos, los afectados por las inundaciones. El resto de la historia es bastante conocida y sería redundante recordarla. Lo cierto es que, a cuatro años de las inundaciones, las obras aún no se han culminado, aunque restaría poco tiempo para que esto ocurra.

Cuatro años es mucho tiempo. Pero parece poco a la hora de cumplir las promesas.

Comentá la nota