A pesar de que el presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, aceptó formalmente una propuesta de los países del Golfo Pérsico para que abandone el poder, no impidió que ayer continuaran las manifestaciones contra su régimen en varios puntos del país y que murieran nueve personas en enfrentamientos.
Cuatro miembros de la Guardia Republicana y un hombre armado murieron ayer en nuevos enfrentamientos entre civiles armados de Labus y ese cuerpo del ejército dirigido por el hijo del presidente Saleh. Además, en Zahar, un pueblo cerca de Labus – una zona montañosa al sur del país – miembros de otra tribu atacaron un convoy militar. Según una fuente oficial, en un tiroteo murieron dos militares y dos atacantes.
Una iniciativa dada a conocer el jueves por una misión del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integrado por Arabia Saudita, Kuwait, Omán, Emiratos Arabes Unidos, Qatar y Bahrein, establece que Saleh ceda el poder al vicepresidente Abdi Rabo Mansur Hadi en el plazo de treinta días.
Tras esta transferencia, el plan estipula que se celebren elecciones parlamentarias y presidenciales dos meses después. La propuesta dispone también la formación de un gobierno de unidad encabezado por la oposición, que prepare al país para nuevos comicios.
Anoche, en una entrevista a la cadena BBC, Saleh calificó de “golpe de estado” a las protestas y advirtió que sólo se irá del poder tras las elecciones .
Los jóvenes yemeníes amenazan con una “escalada” en sus protestas si el presidente no abandona el poder sin condiciones . En un comunicado expresaron su “absoluto rechazo a cualquier iniciativa que no estipule la renuncia inmediata de Saleh y su familia, y un juicio contra él y los altos cargos de su régimen”. E invitan a “todos los yemeníes a aumentar las protestas para fijar la hora cero de la caída de este gobierno fenecido”.
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