Luis Franco tiene 24 años y desde los 8 sabe lo que es andar arriba de una canoa recorriendo el majestuoso río Paraná. Espera que se concreten las mejoras prometidas para Puerto Sánchez.
La canoa se incrustó en la maleza y Luis Franco se apuró para bajar porque iba en busca de una botella de agua fría y unos sándwiches de milanesas.
El pescador tenía que volver a recorrer el espinel porque en esta época del año hay que sacar rápido y aprovechar los últimos “bichos grandes” que andan dando vueltas.
En el regreso del almuerzo aprovechó para dejar algunos doraditos que sacó en el primer recorrido.
Es que se levantó, como todos los días a las 6.30 para tomar unos mates y organizar sus materiales de trabajo.
Salió dos horas más tarde con la decisión de recoger todo cerca de las 18.30. Por estos días se sabe que el pique empieza a cortarse y no hay mucho por esperar.
La situación lo tiene preocupado porque le llegó el rumor de que cancelaron la veda, por lo que tampoco habrá subsidios.
El panorama se oscurece cuando piensa que se vienen las Fiestas. Jeremías y Luis, sus dos hijos, se ilusionan con los regalos y también hay que servir la mesa para cenar junto con María, su mujer.
Mientras sigue pensando y esperando, hace lo que mejor le sale: pescar. Trae las piezas a la costa y las vende en forma directa a 20 pesos el kilo. Evita los acopiadores porque son los que se llevan la plata sin hacer mucho esfuerzo, más que poner la logística.
En la temporada alta (más que nada en invierno) llega a sacar entre 20, 25 o 30 pescados, lo que le permite ganarse un sueldo digno. Es más, este año se pudo comprar una canoa nueva, grande, con espacio.
El tema es que contra la naturaleza nada se puede hacer. “No entra la carnada a la laguna porque abaja (sic) el río entonces no andan bichos grandes”, explicó sobre lo que está sucediendo con el recurso.
Luis le dice carnada a las bogas o los areneros que, como el río está bajando, ya no ingresan a la laguna que está frente a su casa, cruzando el río, en la costa de Santa Fe.
Sin alimento los dorados o los cachorros se van en busca de comida para subsistir.
Por más que siempre pase lo mismo dice que está viviendo su sueño: “Vivo de esto y me voy a morir haciendo esto”. desafió.
Una changa de verano y la esperanza por las nuevas obras
En 2012 Luis se hizo una changa de verano cruzando turistas a la playita que se arma, frente a su casa, en la costa santafesina.
Les ponía los chalecos salvavidas, arreglaba un dinero y los llevaba para que pasaran un día sobre la arena suave que trae el río. Ahora sueña con que en esta temporada, que si bien para el turismo es baja, siempre llegan algunos viajeros que están de paso hacia otros centros de veraneo con mayor infraestructura.
El tema es que en donde amarra su canoa está lleno de basura y si bien intenta limpiar, al estar solo se le hace muy difícil. “Estamos necesitando que nos coloquen un basurero, acá frente al quincho, pero todavía no pasa nada”, dice con su tono bajo, característico de la costa porque por más que parezca un lugar común, los trabajadores del río siguen con su parsimonia que los acompaña a lo largo de la historia.
Mientras mira la basura que se le junta cerca de la canoa cuenta que en el barrio están esperanzados con la propuesta del borde costero porque están seguros de que aumentará la circulación de personas y además llegarán mejoras en infraestructuras. Algunos vecinos ya se adelantaron y abrieron pequeños locales comerciales que se extenderán con mesas y sillas de frente al río. A esta altura del año, el balneario del Thompson está en perfectas condiciones y los vecinos de Puerto Sánchez se ilusionan con una temporada intensa. En los últimos veranos ya les pasó que mucha gente aprovecha la tranquilidad y la sombra de los árboles para tomar una bebida fresca o comer un refuerzo de frente al río.
Estreno
El sábado se estrena en el islote Curupí la película del guitarrista Miguel Zurdo Martínez y los Baqueanos del Río realizarán el traslado. Por contactos llamar al: 156112170 (Cosita Romero).
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