A pesar de las medidas seguridad, siguen los robos "hormiga"

A pesar de las medidas seguridad, siguen los robos

Goteo, robo hormiga, accionar de las mecheras, son modalidades de los hurtos a pequeña escala, existentes en rubros de distintos comercios. Desde supermercados hasta perfumerías, los negocios sufren el embate de los amigos de lo ajeno y si bien no existen estadísticas al respecto, en la ciudad aseguran que los mismos crecen en determinadas épocas del año como el verano, debido a la mayor aglomerac

A pesar de los controles, ya sean sonoros o visuales; de las alarmas y las propias personas encargadas de la seguridad, en los comercios sigue existiendo el robo hormiga o por goteo, es decir, que se hurtan productos de pequeño porte pero por lo de general de altos precios.

Mujeres que entran al supermercado flacas y salen "como embarazadas", carritos de bebés con doble fondo, alarmas anuladas por papel metálico, son algunas de las formas que sirven para graficar el refrán popular de "hecha la ley, hecha la trampa".

Los grandes supermercados y shoppings cada vez sofistican más sus sistemas de seguridad pero, de todas formas, siguen existiendo los denominados "robo hormiga".

Un relevamiento de la Federación de Cámaras y Centros Comerciales, realizado durante 2014, indicó que "unos 4 mil comercios fueron asaltados por mes, en promedio, en todo el país", con esta modalidad.

Sin embargo, el vicepresidente de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) e integrante de la Cámara Argentina de Supermercados, Néstor Martin, reconoció que "casi no se denuncia este delito porque trae aparejado un trámite administrativo muy engorroso".

En los comercios más grandes, como las cadenas de supermercados, consideran al hurto un factor a considerar en los balances y lo incluyen en su estructura de costo.

"Se llama merma -explicó Martin- y por lo general se trata del 0,5 por ciento de sus ventas". Claro que los negocios más grandes también tienen controles más sofisticados.

Si bien los controles son cada vez más exhaustivos, sobre todo en los comercios más grandes como las sucursales de las grandes cadenas de supermercados, "la gente se las ingenia para esconderse los productos debajo de la ropa, por ejemplo. Si tenemos la certeza que están robando, llamamos al servicio adicional de policía con el que trabajamos y los revisamos", explicó el jefe de seguridad de Carrefour Mar del Plata, Gino Valentini.

Mejoría

A su entender, en los últimos años se registró un leve descenso en ese tipo de robo debido a que "se nota que la gente está un poco mejor. Si bien hay muchos que toman el robo hormiga como un trabajo, muchos lo hacían por necesidad".

Claro que "el que tiene la maña, lo seguirá haciendo. Pero en general la gente está mejor y no necesita. De todas formas, hay grupos de personas que se dedican a eso", puntualizó.

Igualmente el problema en el híper de la marca francesa ubicado en la rotonda de Constitución y ruta 2 es menor a lo ocurrido en el centro. "No tenemos tantos problemas con las mecheras -reseñó Valentini-, aunque en las sucursales céntricas hemos tenido episodios con chicos que limpian los vidrios, por ejemplo".

El delito, como tal, existe desde que el mundo es mundo pero en determinadas épocas se acrecienta esta modalidad.

Si bien dicen que el delito no se toma vacaciones, en la ciudad, es ésta época del año en que se incrementan los casos. "En la temporada hay más afluencia de gente, entonces hay más oportunidades de arrebato", describió.

En ese sentido, coincidió Valentini, ya que "al haber mucha más gente para ocultarse, es más fácil delinquir".

Formas

Así las cosas, los comercios toman todas las medidas de prevención posibles, ya sea personal seguridad de agencias dedicadas al rubro, alarmas específicas colocadas a determinados productos, antenas (lo que suena cuando sale un producto) y hasta policía adicional.

Sin embargo, a la salida sólo se revisa al cliente si se tiene la certeza que robó. "Es relativo lo de la revisación, porque el comerciante no puede revisar al cliente. Han pasado ocasiones en que le arman un doble fondo a los carritos de los bebes, entonces los muestran pero resulta que tienen los productos robados en el doble fondo y pasan", contó Martin.

La tecnología también se aplica para el saqueo, ya que "aislan los precintos de seguridad de la ropa, para que no se detecten o no los registran", detalló el empresario.

Shampúes, jabones, latas de atún, cosas chicas y de valores importantes, esa es la base del robo hormiga, aunque también cotiza en alta productos como perfumes y hasta botellas de bebidas alcohólicas.

¿Qué se hace con lo robado?

"No tengo la certeza porque nunca me dediqué a eso -respondió Martin- pero el comentario existente en la plaza es que muchos de esos productos son usados en forma personal y otros se comercializan en distintos negocios, que terminan siendo cómplices porque comercializan productos de origen ilícito".

Asimismo, aseguró que está relacionado con cierta laxitud moral reinante. "Además la gente se confunde, porque a nivel nacional muestran impunidad y no se trata de un delito menor, es robar", señaló Martin.

Los hurtos están penados como delito pero, en la mayoría de los casos, no se denuncian para evitar la burocracia.

"La verdad es que casi no se denuncia -explica el vice de la UCIP- porque trae aparejado un trámite administrativo muy engorroso. Entonces si el comerciante detecta que hay delito, le pide al cliente que devuelva la mercadería. Cuando se niegan o no se dejan revisar, hay que llamar a la policía. Pero es una situación compleja, porque se puede aducir que la persona está mal retenida".

Aglomeraciones

Si bien no hay estadísticas con relación a este delito ni de las zonas donde se producen, las mismas "se dan en negocios con más aglomeración de gente, que se aprovecha el tumulto para mezclarse", coincidieron las fuentes consultadas.

En muchos casos, reina la solidaridad entre comerciantes, el denominado "boca oreja" o, como sucede ahora, la tecnología puesta al servicio de la gente. Así, en centros comerciales a cielo abierto, si en un negocio se da una situación de hurto, los comerciantes se dan el aviso a través del Whatsupp. "Se pasan las novedades, se alertan", contó Martin.

"Hay gente que se dedica a esto como una forma de vida, o a hacer el cuento del tío o intentar presentar un billete falso". Diversas caras de una misma moneda: delito.

En Coto, por ejemplo, durante 2014 se robaron de esas manera unos 600 mil pesos únicamente en alcohol, detallaron fuentes del sector.

En el hipermercado Makro, luego de pagar la mercadería en la línea de caja, antes de la puerta de salida personal de seguridad corrobora la factura con los bultos. Aún así, sufren robos.

"Cada uno tiene su modalidad -señalaron fuentes que prefirieron el anonimato- pero sí, detectamos pequeños robos, que en la mayoría de los casos se trata de productos pequeños".

Si bien la forma del objeto hurtado debe ser pequeña, para poder esconderla, generalmente se buscan cosas de alto costo.

Tanto en el hipermercado de Champagnat y Alvarado como en la cadena de supermercado Toledo cuentan con personal de seguridad, que está tercerizado a través de agencias del rubro.

Aunque en esas firmas reconocieron que existe la problemática, optaron por el silencio a la hora de responder los requerimientos periodísticos.

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