A pesar de los esfuerzos, no se pudieron donar los órganos del bebé atacado

A pesar de los esfuerzos, no se pudieron donar los órganos del bebé atacado

El lunes a la noche, Diario San Rafael dialogó con el director del Hospital Schestakow, quien informó que el pequeño que había sido atacado por un perro el sábado por la tarde, había sufrido muerte cerebral. En realidad, en ese momento, el operativo de ablación y trasplante ya se había puesto en marcha. 

El inmenso mecanismo que mueve a cientos de personas en todo el país estaba abocado a la contención familiar, aquí en nuestra ciudad; otros buscaban chiquitos receptores, es decir aquellos niños que están en lista de espera para recibir un órgano. Todo resultó infructuoso. Y, en un mega despliegue que comenzó a última hora del domingo, a través del Incaimen (Instituto Coordinador de la provincia de Mendoza), se comenzaron a pulsar todas las variables del sistema. "Hay que actuar rápido, preciso y buscar las mejores opciones", afirmaron los profesionales médicos que intervinieron en este caso. 

El bloque corazón y pulmones es el más requerido, según las estadísticas, pero no había ningún chico en toda la Argentina que tuviera compatibilidad con el chiquito sanrafaelino; así lo confirmó la Dra. Natalia Zingaretti, del Servicio de Pediatría del hospital local. "Fue una dolor muy grande la pérdida de Juan María, pero aún más ver truncada la posibilidad de que sus pequeños órganos fueran compatibles con algún otro chiquito". Se esperaba que, de algún modo, su corta vida hubiera podido seguir "latente". 

La triste noticia, tanto de la muerte del niño como de la imposibilidad de trasplantar los órganos donados por los papás, debe dejar una profunda reflexión en la comunidad toda. Si bien se puede categorizar el episodio como "accidente", algo causó que el perro atacara salvajemente. Según trascendidos, el uso de pirotecnia por el festejo del partido que Argentina le ganó a Bélgica, el sábado pasado, pudo ser lo que desató la tragedia. 

¿Qué sentido tiene festejar ruidosamente una victoria? Una sola pregunta alcanza para inquietar o hacer pensar; la alegría de algunos puede dejar a otros en la mayor desolación que se pueda describir: la pérdida de un hijo. 

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