De todas maneras, algunos especialistas no la tomarían y consideran que no es potable debido a su turbidez.
“El agua es apta para el consumo”, aseguró Analía Llinares, coordinadora del Área de Agua y Efluentes del Centro de Química Aplicada (Cequimap) de la Universidad Nacional de Córdoba. A pedido del diario, este laboratorio analizó cuatro muestras de agua. Se evaluaron aspectos físico-químicos. Se determinó que no es agua contaminada que represente un riesgo directo para la salud, según los parámetros de calidad de la legislación nacional.
Las muestras fueron tomadas por los vecinos como indica el protocolo. Se dejó correr un tiempo y luego se tomó la muestra de una canilla directa de la red, sin ingresar al tanque domicilario.
Los sitios de muestra fueron los barrios Parque Liceo, Villa Rivera Indarte, Pueyrredón y San Martín, todos provistos por Aguas Cordobesas.
Sólo la variable de turbidez superó ampliamente los límites máximos fijados por normativas nacional y provincial. Y deja la polémica sobre si el agua es potable, ya que el Código Alimentario señala que el agua “deberá presentar sabor agradable y ser prácticamente incolora, inodora, límpida y transparente”.
Para los vecinos, el agua no es potable. Lo mismo piensan otros especialistas, que creen que el parámetro “estéticos” como color, turbidez, olor y sabor, si bien no tienen efecto directo sobre la salud, pueden hacer el agua imposible de beber.
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