Más de 5 mil personas pasaron por los cursos para dejar de fumar del municipio

Entre el 35% y el 40% de los asistentes logró alejarse del cigarrillo de manera definitiva
Querer no siempre es poder. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que a nivel mundial el 80 por ciento de los fumadores quiere dejar el consumo, pero la mayoría de las veces ese deseo queda postergado. Una de las estrategias contra el cigarrillo que se puso en marcha en la ciudad, incluso un año antes de la aprobación de la ley antitabaco, fue el dictado de cursos para dejar de fumar. La experiencia de ofrecer tratamientos grupales para fumadores desde el ámbito público es única en el país y comenzó a través de la Secretaría de Salud de la Municipalidad, por donde ya pasaron más de cinco mil personas, y desde el año pasado se replica a través del Ministerio de Salud de la provincia. En los dos casos, entre un 35 y un 40 por ciento de quienes asisten a los cursos se convierten en ex fumadores.

   A lo largo de siete años el municipio llevó adelante 41 cursos para dejar de fumar. De las 5.500 personas que participaron, el 44 por ciento había comenzado a fumar antes de los 16 años y el 75 por ciento ya había intentado dejar el hábito en otras oportunidades.

   Los problemas de salud fueron para el 40 por ciento la principal razón para acercarse a esta propuesta —a sólo 24 horas de haber fumado el último cigarrillo ya disminuye la probabilidad de un ataque cardíaco—, aunque también el pedido de familiares y mejorar la calidad de vida se contaron entre las motivaciones. El perfil de los asistentes es de personas de entre 29 y 70 años, aunque el pico se da entre personas de 30 y 50.

   Pese al deseo, menos de la mitad logra abandonar el consumo de tabaco. De acuerdo a los datos de la Secretaría de Salud de la Municipalidad y al monitoreo que se lleva adelante al año de finalizado el curso, alrededor del 38 por ciento de los participantes logra sostener el abandono del hábito

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