La ciudad capital se encuentra dentro de la media nacional. La situación mejoró en los últimos años.
En la ciudad hay más de 25 mil personas que tienen sus necesidades básicas insatisfechas (NBI), lo que representa al 10,9 de la población, según el censo de 2010, situándola apenas por encima de la media provincial con un 10,4 %.
La cifra es un indicador para entender que esa cantidad de personas sufren, al menos, algunas de las variables relacionadas con hacinamiento crítico (hogares con más de tres personas por cuarto, o viviendas inconvenientes como pieza de inquilinato, vivienda precaria, etc.). A esto se suman factores como vivir en hogares carentes de retrete, o en aquellos que tengan por lo menos un niño en edad escolar (6 a 12 años) sin asistir a la escuela. El quinto elemento que se analiza es la capacidad de subsistencia en relación con los hogares que tienen 4 o más personas por miembro ocupado y en los cuales el jefe tiene bajo nivel de educación (solo asistió dos años o menos al nivel primario).
San Lorenzo Norte
En la capital, un caso testigo de hogares con NBI se da en el barrio San Lorenzo Norte. Se pudo observar que sobre una población estimada, en la actualidad, de 23 mil personas el 11% tenía las necesidades básicas insatisfechas.
Este porcentaje se mantiene desde 2001, cuando la población era de 11 mil habitantes. Al mismo tiempo, sobre un total de 2.681 hogares, el 8,6% tenía las NBI, según se desprende del informe presentado en 2012 por el Centro de Salud San Lorenzo Norte.
En cuanto al hacinamiento, una de las variables que influyeron fue el crecimiento poblacional del barrio en la última década, aunque por sus características y límites geográficos el barrio no se pudo extender.
“Del incremento de la población y la imposibilidad de extender el espacio físico surge la problemática del hacinamiento, debido a que las casas del barrio son reducidas, tipo dúplex, con patios pequeños que se confunden con la vereda. En estas viviendas se observa la convivencia intergeneracional y la existencia de varios hogares habitando en la misma casa”, se indicó en el informe.
Así, surge una vez más la necesidad de las personas por acceder a una vivienda digna como uno de los factores para desarrollar una vida plena. Es una situación que se vuelve compleja por la dificultad de acceder a la tierra, dados sus altos costos. En general, este impacto es sufrido por personas de bajos recursos que, ante esta coyuntura, no claudican y amplían sus familias compartiendo las viviendas con padres y abuelos. Esta situación, que puede ser vista como un gesto de amor, al mismo tiempo sienta las condiciones para futuras situaciones críticas entre las que se pueden mencionar los problemas de convivencia por falta de espacio.
Se redujo a la mitad en la última década
En la provincia hay 67.285 personas que tienen sus necesidades básicas insatisfechas (NBI), cifra que representa al 12,4% de la población total, según los datos del Censo Nacional 2010. Si se tienen en cuenta las variables analizadas en relación con el hacinamiento, hay 7.787 hogares en los que viven tres o más personas por cuarto.
A su vez, si se tiene en cuenta el factor relacionado con las instalaciones sanitarias (hogares sin retretes o sin descarga de agua), existen 13.605 viviendas en esa condición sobre un total de 159.302, lo que representa el 8,5% provincial. A pesar de esta situación, el porcentaje de NBI se redujo en los últimos 20 años en casi un 50%, teniendo en cuenta que se pasó del 21.4% en 1991, con una población de 380.300 habitantes, a un 12,4 en 2010, con 541.984 habitantes.
En Argentina, la media de la población con NBI es del 12,5%, lo que incluye 4.956.711 personas. La Pampa es la de mejores índices con el 5,7 %. En tanto, son las provincias del Norte las que poseen los índices más elevados, con Formosa (19,7%), Salta (19,4%), Chaco (18,1%), Santiago del Estero (17,6%), Misiones (15,6%), Jujuy (15,5%) y Corrientes (15,1%). En la última década, en promedio, este conjunto de distritos redujo casi un 50% el número de hogares con NBI.
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