La policía intentó identificar a los ladrones, que son de origen neuquino, y éstos escaparon en un auto Bora. En el kilómetro 6,700, una maniobra del móvil de la comisaría 27 permitió obligarlos a detener su marcha.
Un hecho delictivo que tuvo ribetes cinematográficos se produjo el pasado viernes, pero que las autoridades policiales de la comisaría 27 se encargaron de minimizar no dando información al respecto. Sin embargo, muchos de los testigos fueron los que permitieron reconstruir los sucesos.
Todo comenzó el viernes a las 14.30 aproximadamente, cuando a los integrantes de un móvil policial que estaba de recorrida le llamó la atención el comportamiento de dos individuos en inmediaciones de El Boliche de Alberto, en el kilómetro 8,400 aproximadamente de la Avenida Bustillo, por lo que se acercaron a individualizarlos.
Lejos de acatar la orden de los uniformados, el dúo-que resultaron ser dos hermanos de una familia gitana oriunda de Neuquén- pusieron en marcha el automóvil Bora en el que circulaban con dirección al centro, lo que motivó que los policías ascendieran a la camioneta e iniciaran la persecución que se extendió por un par de kilómetros. Durante ese trayecto, los delincuentes estuvieron varias veces a punto de chocar con otros vehículos que circulaban por la Avenida Bustillo, que en muchos casos debieron bajar a la banquina para no ser embestidos.
Cuando estaban en el kilómetro 6,700, a la altura de la calle Cuye, los policías alcanzaron la marcha de los dos individuos y con un hábil volantazo, lo tocaron en su parte trasera, lo que hizo que realizaran un trompo, reventaran una cubierta y por lo tanto detuvieran su marcha.
Al revisar el vehículo, los policías hallaron un alicante grande, ganzúas, llaves para aflojar las tuercas de las ruedas de los autos, además de una cubierta y un arma de fuego
Comentá la nota