Dice el sentido común de las personas que cuando la Justicia llega tarde deja de ser Justicia, y eso es lo que está ocurriendo en Villa Don Enrique con los perros que atacan a las personas.
La gente que pasa por 20 de Junio y Arturo Jauretche, lo hace munidos de palos en sus manos para poder defenderse.
Con conocimiento de causa, pues a mi hija mayor casi la despedazan media docena de canes provenientes de ese lugar el 30 de mayo pasado, debo reflexionar en voz alta diciendo: acaso las autoridades están esperando una verdadera desgracia para recién actuar?. Lo cierto es que hoy los perros están primero que nosotros los seres humanos, pues siguen dueños de la vìa pública.
La Ley Nacional N° 14.346 dice que "Será reprimido con prisión de 15 días a un año el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales." Pero nada expresa sobre la responsabilidad de los dueños o custodios de los mismos si éstos atacaran a personas. Aunque otra legislación protege a los ciudadanos, es evidente que la pasividad de las autoridades provinciales, municipales y judiciales dejan mucho que desear.
Aunque el hombre es también un animal, pues este término suele hacer referencia a los seres que no tienen capacidad de raciocinio, es oportuno separar la paja del trigo y colocar en su lugar a los que tienen cuatro patas y a los que tenemos dos. Yo soy amigo de los perros.Tengo una perrita tan cariñosa a la que le soporto que ladre largos minutos en mi tiempo de descanso porque sintió ruidos o porque no le gustan los gatos; a la que diariamente se la alimenta, se le da agua, se la higieniza; cuando es necesario se la lleva al veterinario, pero nunca se la deja librada a su libre albedrío y menos en la vía pública. No soy de aquellos que sacan sus mascotas a dar una vueltita por las veredas ajenas dejando en ellas sus necesidades fisiológicas.
La ley Nacional 14.346 no obliga a sus responsables a controlar celosamente los movimientos de sus mascotas cuando éstas son peligrosamente agresivas como este caso puntual. Claro está que la ley data de 1954 por lo que pasaron 59 años de su promulgación sin que haya sido actualizada.
Es hora de que la mirada no sea solo para los perros sino también para defender a los seres humanos como mi hija, la joven de esta mañana, la persona mayor que el año pasado resultó agredida por los mismos canes o la joven que vive frente al lugar donde se atrinchera la jauría, por mencionar solo unos pocos casos de los tantos que ya engrosan las denuncias policiales en la Comisaría Cuarta.
Comentá la nota