Son la diversión del lugar. Vestidos acorde a las circunstancias, todos veranean a la par de sus dueños. Se ganan las miradas de todos.
Desde un caniche toy hasta un labrador o un bulldog es muy común verlos mezclados entre el colorido que le dan a los balnearios los trajes de baños, los accesorios, pareos y ojotas de todos los colores que portan los veraneantes.
A la alegría que proporcionan los jóvenes, estos animalitos también le aportan un matiz diferente al verano marplatense. Con sus dueños u otros deambulando por la arena, concitan la atención de grandes y chicos.
Maribel, una joven oriunda de Salta, dijo que todos los años, cuando viene a Mar del Plata o a Carlos Paz, siempre trae a su caniche toy. “Ni por moda ni por nada, los tengo porque soy una férrea defensora de los animales”, resaltó la salteña.
Carmen y Exequiel, oriundos de Tucumán, consignaron que para ello es elemental traer a Remigio, un llamativo gato siamés con el cual se pasean todos los días por las playas, peatonales o lugares (“salvo cuando vamos a comer”) por donde andan en “La Feliz”. Daniela, Josefina y Alberto, “marplatenses de pura cepa”, como se definen, son habitúes del parador La Caseta. Y con ellos está Bebote, un pequeño e intimidante bulldog. “Está muy bien domesticado”, resalta Josefina ante el asombro de algunos.
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