Ahora hay salones de belleza y hasta les hacen la “planchita”
Lejos de parecerse a los perros callejeros que duermen en los rincones y deambulan en los lugares donde les dan de comer o a los de campo que viven en el patio, los perros “coquetos” pasan casi todo el tiempo adentro de la casa, aparecen en la foto familiar y periódicamente son llevados a los salones de belleza para que los arreglen.
Algunos los apodan los perros “niños” porque hasta duermen en la cama del amo, viajan de vacaciones y tienen nombre de personas.
En ese contexto, no es extraño que en todos los barrios de la Ciudad exista una variada oferta de servicios en veterinarias o en salones específicamente habilitados para bañarlos, cortarles el pelo, peinarlos, limpiarles las orejas y los dientes. En esos comercios también se exhiben llamativos juguetes, accesorios y ropa similar a la que usan los chicos.
Marcela Sauco es una peluquera canina que asegura que la estética de los animales cambió mucho en la última década y por eso la mayoría de sus clientes la convoca cada 15 o 20 días.
“La gente conoce cómo son las razas, está informada sobre cuál es el corte de pelo que va con su mascota. Algunos piden baño de luz para destacar su pelaje, desenredantes, corte de uñas y hasta limpieza de dientes”, señala la esteticista canina.
La necesidad de que los animales luzcan atractivos se ve reflejada en la amplia oferta de productos que las industrias pusieron en el mercado destinada a la estética del animal. Eso encuentra su correlato en los ávidos compradores, atentos a las novedades como por ejemplo son los perfumes hipoalergénicos que reemplazaron a los aerosoles o las mini zapatillas que impiden que los “pichichos” pisen el barro.
“Por suerte en este país no está de moda cambiarle el color de pelo a los animales como en Estados Unidos donde a todos se les dio por teñirlos de rosa”, agrega Marcela Sauco.
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