Como ya hemos explicado, el vecinalista Luis Caso, orgánicamente, ocupa la presidencia interina del cuerpo, pero ya habría anticipado que no asumirá su conducción y por lo tanto se limitará a reanudar la sesión especial pasada a cuarto intermedio - ¿Cómo se destrabará la situación?
En este sentido, hoy no hay demasiados elementos como para conjeturar qué puede llegar a pasar. De momento, el bloque peronista, escaldado por el injusto e insólito desplazamiento forzado de Carina Freitas de la presidencia del deliberante, sostendrá a "su" presidenta.
Esto, claramente, trabará la resolución del inédito conflicto -generado, todo hay que decirlo, por la torpe actitud política de los bloques opositores- ya que estos, como cabe esperar, no transigirán seguramente con el retorno de Freitas a la presidencia, cuya materialización, por otro lado, sería un acto de justicia y, por qué no, un signo de grandeza de parte de la oposición: siempre es posible reivindicarse tras un error; de donde no se vuelve es del ridículo.
Como quiera que sea, el radicalismo tampoco puede retornar de sus afirmaciones -públicas y en sesión- en el sentido de que respetará que el peronismo, como primera minoría y fuerza triunfante en las últimas elecciones, detente la presidencia del cuerpo. Además, es lo que corresponde. Pero sí se trata de una cuestión de personas, se trasciende la mera institucionalidad para entrar en un terreno abrupto y con caminos de destino imprevisible.
En este marco, suenan un tanto forzadas las explicaciones (justificaciones, más bien) del concejal Armellini -no difundidas en este diario sino en otros medios locales- en el sentido de que terminado el ordenamiento del cuerpo consideraba cumplida su tarea. ¿Dónde hay un cuerpo deliberativo ordenado... si ni presidente hay? Y si consideró cumplida su misión, ¿por qué sorprendió a propios y extraños renunciando a la presidencia? ¿O acaso Armellini, hombre inteligente, se percató de la forma en que la ciudadanía en general ha juzgado la maniobra opositora que terminó con el desplazamiento de Freitas...?
Mientras tanto, esta debacle institucional generada en el concejo deliberante tabica la necesidad de darle curso a un importante número de temas que requieren de un cuerpo deliberativo consolidado y comprometido con su tarea.
Por ejemplo: la instalación de grandes superficies comerciales en la ciudad. Concluye una nueva prórroga de la ordenanza que las inhibe provisionalmente; pero ésta está plagada de agujeros legales y no constituye en modo alguno una solución. Y es un tema muy importante que afecta no solamente a la estructura comercial de la ciudad si no que va de la mano con importantes cuestiones normativas que se proyectan hacia el futuro. ¿Qué se está haciendo en este sentido...? Nada.
Hemos reclamado la constitución del Consejo del Arbolado Urbano: nada. Eso sí: se presentan ordenanzas para embolsar las revistas con chicas desnudas, ¡en pleno siglo XXI!, como si los pibes, que comienzan su vida sexual cada vez más jóvenes, tuviesen algún problema por ello. Esto implica que el concejo deliberante funciona, además, como un receptáculo de cuestiones personales asumidas como verdades universales: si algo me molesta a mí, asumo que le molesta a todos.
Por eso de nuestra parte continuamos planteando la gran cuestión de fondo: este concejo deliberante, que se asemeja al paradigmático pato criollo en cada paso que da, ¿le sirve de algo a la comunidad...?
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