El duro revés en las últimas elecciones legislativas a manos de Fuerza Cívica parecen no hacer reaccionar al PJ, cuyos dirigentes cada vez tienen más internas entre ellos. Todas esas peleas generan, en tanto, cada vez más hartazgo social y ningún beneficio al peronismo. De no reaccionar, podría costarle muy caro al justicialismo, con una oposición que va por todo respaldada por Casa Rosada.
El 2016 arrancó de la peor manera en el PJ. Primero porque el movimiento viene de perder la elección a nivel nacional a manos de Cambiemos y ello fue un golpe duro para el peronismo de todas las provincias, incluido el riojano, que gobierna un distrito fuertemente dependiente de la Casa Rosada.
En ese contexto, y tras haber sufrido también un histórico revés electoral a nivel local en las últimas elecciones legislativas, donde el “fantasma” Héctor Olivares, como ninguneó Beder a su adversario antes de esos comicios, hizo ganar por primera vez en décadas a la oposición en La Rioja, el peronismo parece no reaccionar y sigue con sus internas políticas.
A esto se suma que el peronismo tiene un gobernador como Sergio Casas que no tiene reelección, cuestión que preocupa y mucho al espacio, porque de hacer una buena gestión no podrá buscar un nuevo mandato y eso es un condicionante.
Pese a todas estas dificultades, el peronismo potencia sus internas políticas y genera un hartazgo social en la gente que solo reclama soluciones a las enormes cuentas pendientes que tienen en diversas áreas como Salud, Servicios Públicos, Educación, entre otras, tanto a nivel provincial como municipal.
La realidad es que la gente votó un cambio en las formas de hacer política y no todos lo entienden en el peronismo ese mensaje y sino otros ya sobreactúan siendo más papistas que el propio Papa.
Ministros peleados con intendentes o incluso el Nº2 de la Casa de las Tejas, jefes comunales enfrentados con quienes cumplieron esa función anteriormente, diputados que se muestran celosos del protagonismo y poder del otros, y hasta graves denuncias de pseudos peronistas contra ex gobernadores son límites que está cruzando el peronismo y que podría llevarlo incluso a quedarse sin nada.
Mientras, la oposición hoy enrolada en Fuerza Cívica, mira como gran espectador como el peronismo se desangra en intenta sumar a sus filas incluso a los disidentes que buscan cruzar el charco.
Además con una gran ventaja, y es el apoyo que tiene de la propia Casa Rosada, lo que los envalentona a ir por todo y ese todo son dos senadurías en 2017 (una irá a la minoría) y la gobernación en 2019.
Dependerá del propio peronismo intentar mantener el poder que les queda en La Rioja con buenas acciones, unidos y buenas gestiones tanto a nivel provincial y departamental, o dejar todo ello atada a la suerte con las consecuencias políticas que ello puede traer para el PJ.

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