El peronismo ratificó a Freitas, pero la posición no se jugó, y el concejo deliberante se encuentra ahora acéfalo

La maniobra opositora para desalojar a Freitas de la presidencia del HCD quedó ahí: como era previsible, fue revocado por mayoría el manmdato de la edil peronista - El bloque peronista la ratificó, tal como habíamos anticipado, pero nadie fue postulado para reemplazarla -
La sesión especial concluyó en un cuarto intermedio que deja al cuerpo acéfalo, a lo cual se suma la carencia de un secretario administrativo

Lindante con lo surrealista fue la sesión especial convocada ayer por el cuerpo deliberativo local para, más allá de cualquier otra declamación politiquera que hubimos de padecer durante dos horas de debate -¿debate?-, terminar de materializar el desplazamiento de la concejal peronista Carina Freitas de la presidencia del concejo.

Como ya hemos explicado, este lamentable suceso se originó en el cese del secretario administrativo, Ricardo Silveira. La Asesoría General de Gobierno claramente faculta al presidente para adoptar tal determinación que, en este caso particular, fue avalada por el intendente municipal, Eduardo Quiri, y por el consejo partidario del peronismo. ¿Por qué? Porque el cargo de secretario administrativo no es público, si no político.

En una interpretación muy sui generis, el vecinalismo sostuvo que el cese de Silveira se debió a una nota publicada por el semanario Hoy -ver recuadro aparte- y a una suerte de «represalia» concomitante adoptada por el Ejecutivo -es decir, por el intendente- lo cual supone una intromisión del DEM en asuntos del poder deliberativo.

En la misma línea, desde el vecinalismo se acusó a la presidenta del HCD no sólo de haber sido «mensajera» de una decisión del DEM sino que el cese de Silveira no era «razonable».

En una interpretación más particular aún, el radicalismo, básicamente, y a grandes rasgos, sostuvo que el cese de Silveira era una más de una serie de «graves irregularidades» y subrayó que Freitas no debió haber adoptado esa decisión sin el acuerdo de los bloques.

El peronismo, por su parte, esgrimió las resoluciones -favorables- de la Asesoría General de Gobierno que avalan la decisión, y bloqueó finalmente la elección de un nuevo presidente, al ratificar su apoyo a Freitas. Pero lógicamente, al ser solamente la primera minoría, los votos sumados de radicales y vecinalistas determinaron la salida de Freitas de la presidencia del cuerpo deliberativo.

Esto obligó a la vicepresidencia primera del cuerpo, en manos del radical Leonardo Armellini -ya desplazada Freitas y retornada a su banca- a solicitar un cuarto intermedio «por tiempo indeterminado».

Es decir que ahora no solamente el cuerpo deliberativo carece de secretario administrativo, sino que, además, no tiene presidencia. Esto no impedirá la realización de sesiones ni el trabajo en comisiones aunque cabe preguntarse en qué clima, ahora, discurrirán estos.

¿Y CÓMO TERMINARÁ ESTO...?

Pero todo esto indudablemente implica que no solamente no se cierra, sino que se abre un capítulo inquietante, a nivel institucional, para un cuerpo deliberativo que, a la luz del debate de ayer al mediodía, sólo parece reparar mientes en las cuestiones más absurdas e insustanciales para, en aras de una presunta defensa de la institucionalidad, soslayar alegremente su cometido, su obligación -su trabajo, porque para eso se les paga, y muy bien, a los ediles- de generar herramientas legislativas que contribuyan a eficientizar toda gestión municipal, en aras de favorecer el desarrollo de la ciudad.

Así, la comunidad de Rojas -es decir, los escasísimos integrantes de ella que le prestan alguna atención a la actividad deliberativa- asiste azorada a una verdadera carnestolenda en la que las maniobras de la oposición y las limitaciones del oficialismo columbran un panorama en el cual la desoladora pobreza de debate, la angustiante falta de voluntad para trabajar al servicio de la gente, y un nivel de alienación política y de incapacidad intelectual que colindan con lo patético, se entremezclan y mixturan en una secuencia enfermante, desgastante y absurda.

Mientras tanto, las cuestiones importantes, que hacen al desarrollo general de la ciudad de Rojas, continuarán aguardando...

AH, CLARO... LA CULPA

ES DEL PERIODISMO...

La mayor parte del debate -¿debate?- de ayer, que dejó en el subsuelo un nivel dialéctico que ya de por sí andaba por los pisos, se centralizó, aunque a usted le cueste creerlo, en dos informaciones periodísticas: una, que publicó el colega Hoy, y otra, que publicó este diario. Ambas fueron interpretadas de cualquier manera, menos en base a lo que intrínsecamente fueron, son y serán: informaciones periodísticas. Ni más ni menos que eso.

Y se llegó al extremo de que alguna concejala radical, muy suelta de cuerpo, aseveró que medios periodísticos -que no identificó por su nombre- estaban «tergiversando» y «desinformando» la lamentable, un si es no es ridícula, situación que atraviesa el cada vez más desprestigiado cuerpo deliberativo local.

No entendemos a qué le llama tergiversar la edil radical: todo esto esta situación se origina claramente en una maniobra institucional pergeñada por los bloques opositores para fraguar el desplazamiento de Carina Freitas que, indudablemente, obró en uso de sus facultades al cesar al ínclito Silveira. Maniobra que huele muchísimo a revanchismo personal y, por qué no, a «golpe» institucional.

La misma concejala aludió a que la ex presidenta del HCD incumplió lo que se denomina «costumbres parlamentarias», es decir, una suerte de normativa no escrita que se basa en la convivencia democrática y en el respeto a ciertas pautas éticas de funcionamiento institucional.

Olvidó -seguramente porque estaba muy ocupada culpando al periodismo local de la ridícula crisis que la propia edil y sus pares contribuyeron a crear- cuando el radicalismo y el vecinalismo se olvidaron oportunamente de tales «costumbres parlamentarias» y despojaron al peronismo de la presidencia que, según ese mismo código político, le correspondía por haber ganado las elecciones, más allá de haber quedado como primera minoría.

También olvidó mencionar que permanentemente los periodistas de Rojas -y en particular los de este diario- somos objetos de campañas anónimas de amenazas, agravios, injurias e insultos, que nos dirigen periódicamente -a través de un sumidero de la web- una sarta de cobardes hijos de una congregación de putas, con el único cometido de tratar de intimidarnos y que nuestra línea periodística sea más complaciente. Sigan soñando...

Pero, eso sí. La culpa es siempre del periodismo. Aunque tal vez no podía esperarse otra cosa de la representante de un partido político que apoya de manera terminante la vigencia de la infame ley de radiodifusión pergeñada por la dictadura cívico-militar del «proceso», que ha permitido concentrar en grupos monopólicos el manejo de la información pública.

En realidad, no es cosa nueva: los concejales que tenemos en Rojas parecen prestarle más atención a los medios periodísticos que a sus obligaciones.

Y si lo hacen, por lo menos, tal vez deberían aprender a leer, más que a mirar, una información periodistica.

Y si son tan democráticos como declaman, deberían aprender a respetar las lecturas disímiles sobre determinados hechos, en lugar de acusar gratuitamente de «tergiversar» y/o «desinformar».

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