Peronismo o Justicialismo

Cuando se habla tan deliberadamente de quienes son o no peronistas, me produce un poco de desgano, por varios motivos:
Ser peron-ista.: Significa creer en una persona, en este caso PERON, en todas sus opiniones y acciones, sin restricción.

Cuando se es “ista” hay que estar muy convencido de que todo lo que esa persona dice y hace, es realmente así. Terminando, como lo fue en su tiempo con frases como: “LA VIDA POR PERON”

Aquello no fue una dirección política, sino una lucha política, lucha que había impuesto la necesidad de una conducción centralizada, que es por antonomasia la forma de la conducción. Pero esa lucha ya terminó, por lo menos en su aspecto fundamental. Ese encono, dificultoso, violento en algunos sucesos, ya terminó. Eran otros tiempos…. ahora comienza una disputa más bien mancomunada, de todas las fuerzas políticas en defensa de los intereses y de los objetivos nacionales.

Hoy las circunstancias nos reclaman ir transformando ese gran Movimiento, hasta ahora absolutamente gregario, en una verdadera institución política, que no solamente se ocupe de la reyerta política, sino, también, de la cultura política que nuestro país necesita. Somos un país politizado, pero sin cultura política. Al presente, ya no son dos trincheras, en cada una de las cuales está uno armado para pelear con el otro. Este mundo moderno ha creado necesidades, y los pueblos no se pueden dar el lujo ya de politiquear.

La cosa no pasa tanto por ahí. Pasa por otra un poco mas profunda.

Simplemente ser “JUSTICIALISTA”, como filosofía de vida, de una DOCTRINA JUSTICIALISTA. Es decir, pertenecer al MOVIMIENTO NACIONAL JUSTICIALISTA, es precisamente eso ser DOCTRINARIOS.

Los que somos DOCTRINARIOS debemos ser mas pensantes, si se quiere, o por lo menos tratar de serlo.

Las DOCTRINAS son la FILOSOFIA y/o FORMAS DE VIDA, que llevan a delante la vida de un MOVIMIENTO, y que también, debe hacerlo, quien es, o quiere ser parte de un MOVIMIENTO como el nuestro.

Pero en la actualidad, quienes dicen representarnos, no tienen ni idea de lo que es serlo, como por ejemplo las desviaciones ideológicas y el florecimiento de la ultraizquierda, que ya no se tolera ni en la ultraizquierda.

Todo esto indica el proceso de descomposición de nuestro MOVIMIENTO, que es lo más grave que le puede ocurrir.

Hay que ponerse a trabajar, no a politiquear.

Los adversarios y los enemigos, ya deben desaparecer en nuestro país. Nosotros hemos aprendido; ellos también deben de haber aprendido.

Las demás cuestiones se resuelven también por el mismo camino. El orden dentro de nuestro MOVIMIENTO, se repondrá cuando, a través de una educación popular, quitemos toda esperanza a los turbulentos y a los infiltrados.

Yo le ruego a Dios todos los días para que este milagro pueda realizarse y para que un día los JUSTICIALISTAS, puedan agradecérnoslo en la forma en que los pueblos suelen agradecer a los hombres, “ cuando los hombres no solamente se honran con los cargos, sino que también saben ennoblecer esos cargos”.

Este es el JUSTICIALISMO que queremos.

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