Más pericotes en las calles de la Ciudad por los trabajos de repavimentación

Vecinos y comerciantes se asombran ante el incesante aumento de roedores. Las explicaciones de la comuna.

En el último tiempo resulta habitual transitar por las calles de la Ciudad de Mendoza y encontrar roedores caminando. Van por las veredas, por los cables de la luz, cruzan las calles de una acequia hacia la otra y, a veces, hasta se ubican en los patios de los comercios y departamentos.

Los roedores han decidido abandonar su vida subterránea para pasear por las calles de Capital. Pero esto no es casualidad. Se dice que "no hay mal que por bien no venga", aunque en esta caso sería al revés. Se repavimentaron las calles y este movimiento ha empujado a los grandes ratones de la zona a salir descontrolados por las arterias capitalinas.

"Siempre hubo roedores, pero desde que colocaron el pavimento nuevo se ven muchísimos más", contaron Felipe Di Césare y su esposa, Susana, a cargo de la despensa "Viejo Molino" ubicada en calle Rioja.

Ratas y pericotes vagando por la zona céntrica no conforman precisamente una linda postal para los turistas. Tampoco para los propios mendocinos que tienen que lidiar con estos animales todos los días.

"Son multitudinarios, inmensos. He llegado a ver hasta diez por día", comentó una celadora de la escuela Nº 2-002 Dr. Pedro Ferreyra ubicada sobre la calle Garibaldi. La trabajadora contó que gran cantidad de pericotes se concentraban en las puertas del colegio y que incluso uno de ellos se metió dentro de los tubos de calefacción donde murió calcinado; "fue impresionante", aseguró.

Es importante tener en cuenta que transmiten enfermedades, tales como: la leptospirosis, fiebres virales hemorrágicas, hantavirosis y himenolepiais, entre otras que afectan en su mayoría a los riñones y/o pulmones.

Se mueven las calles

Desde la Municipalidad de Capital explicaron que este aumento de roedores en las calles se debe a los movimientos provocados por las repavimentaciones.

"La colocación del nuevo pavimento puede hacer más notable la presencia de ratones y pericotes. La comuna tiene como norma, cuando se va a demoler, realizar tareas de desratización diez días antes", declaró Juan Pablo Gallego, titular de Saneamiento Ambiental.

El funcionario explicó que este proceso consiste en colocar cebos- raticidas en forma de triángulos similares a una porción de queso- donde se detectan las madrigueras. Este raticida lo que hace es coagular la sangre del roedor dejándolo "seco como el papel y sin desprender olor", aseguró.

Además, Gallego reveló que en Capital se realiza este procedimiento cada 25 días y en los horarios en los que haya la menor cantidad de gente posible en las calles. "Hay que tener en cuenta que estamos trabajando con veneno. El cebo es llamativo, quizás si un niño ve a la cuadrilla colocándolos, se acerque. Por eso en verano trabajamos en la siesta y ahora, generalmente, en la noche".

Sin embargo, hay vecinos de Ciudad que prefieren tomar cartas en el asunto : "Nosotros colocamos los cebos en el desagüe que lleva a la acequia. Teníamos miedo de ubicarlos en cualquier lugar por los niños y perros. Pusimos cuatro hace un mes, ahora queda sólo uno y es increíble, pero ya no las vemos tanto como antes", expresó Felipe Di Césare.

Su esposa, Susana agregó: "A los diez días de colocar los cebos las veíamos atontadas o moribundas por la vereda, entre los pies de las personas y después muertas". El matrimonio comentó, además, que los 6 triángulos de raticida cuestan 13 pesos.

Mientras tanto, desde Saneamiento Ambiental de Capital apuntaron a la toma de conciencia de vecinos y comerciantes.

"Mientras se les de cobijo y alimento, los roedores van a seguir presentes. En las casas hay que mantener la limpieza, no tener residuos ni alimentos para mascotas en los patios. Los comercios deben manejar un tratamiento responsable de alimentos y residuos", aconsejó Juan Pablo Gallego. Y agregó: "Se debe sacar la basura a las 21. Lo fundamental es tomar conciencia", finalizó.

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