Después de firmar un pacto con las grandes compañías petroleras y de servicios especiales de Argentina, el jefe del sindicato petrolero del norte de la Patagonia, Guillermo Pereyra, anunció la implementación de un plan de recuperación laboral que no sólo supone un freno a los despidos en las empresas sino la reincorporación al trabajo activo de los que están en sus casas, sin actividad; mientras ello no ocurra recibirán un adicional.
Pereyra informó ayer que el acuerdo fue en el marco del conflicto sindical y de la conciliación del ministerio de Trabajo de la nación. La cámara se comprometió a frenar los despidos, los que se hicieron y los que están en puerta. En realidad, no fueron las grandes compañías las que enviaron los telegramas ni tampoco las firmas de servicios especiales que suelen ser multinacionales, sino las pymes locales.
Estas empresas chicas no recibían de parte de las grandes el reconocimiento para pagar el salario al personal virtualmente suspendido (están en sus casas sin trabajar). Es un costo alto, por más que esa liquidación equivalga al 30% de los ingresos totales de los trabajadores, que reciben como adicional por viáticos el grueso de su salario.
Las operadoras tendrán que reconocerles entonces ese costo.
El otro costado de la crisis por la caída de la actividad de las petroleras es la realidad de los empleados suspendidos. El acuerdo de ayer establece que mientras permanezcan en esa condición, las empresas les pagarán casi 1.100 pesos más por mes y el Ministerio de Trabajo les liquidará un subsidio equivalente a otros 600.


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