La C.A.I. perdió incuestionablemente ante Juventud Unida

La C.A.I. perdió incuestionablemente ante Juventud Unida
Juventud Unida Universitario de San Luis superó por dos a cero a la Comisión de Actividades Infantiles, en el marco de la tercera fecha correspondiente al Torneo Argentino “B”. Matías Garrido y Emanuel Reynoso anotaron para los puntanos en el primer cuarto de hora. En la próxima fecha, el “azzurro” será visitante de Estudiantes de San Luis.

La diferencia pudo ser más amplia. Debió ser más amplia. El dos a cero le quedó apretado al análisis que entregó el proceso de un partido que le fue decididamente desfavorable al equipo comodorense.

En el futbol, un deporte en el que se miden capacidades, cuando lo que se prepara en lo teórico no funciona por asomo en lo práctico, las razones se dividen entre las falencias propias y las virtudes ajenas.

La correcta lectura de esa faceta dispara hacia un futuro mejor. No se estaría enfilando hacia el carril apropiado si se enfoca sólo en el oportunismo rival para marcar o en el infortunio de no acertar en las que se tuvo a favor.

Allí afloraría otro desequilibrio, comparable al que realmente se observó en el “azzurro” en la tercera aparición en este Torneo Argentino “A”.

La C.A.I. casi arranca arriba. Lucas Rodríguez desbordó por la izquierda y un centro bien alto, encontró el parietal derecho de Mauro Villegas. El delantero cabeceó como reza el mandamiento, cambiando la trayectoria del balón, pero se encontró con el manotazo salvador de Laureano Tombolini.

Hasta ese momento y unos cinco minutos más, el local mostraba aplomo, convencimiento sobre lo que estaba buscando en el terreno. Pero ante la primera adversidad, el desmoronamiento se hizo incontenible.

Avisó Matías Garrido con un tiro que Mauro Leguiza desvió por sobre el travesaño. Pero la C.A.I. no advirtió esa luz de alerta y mantuvo el adormecimiento defensivo.

Por la izquierda, transitaron a sus anchas Nicolás Inostroza, Marcelo Bergese y Matías Garrido, hasta que éste último, chocho ante tantas facilidades, tuvo tiempo de acomodarse para su mejor perfil y desde el ángulo izquierdo del área grande, sacó un derechazo que estremeció la red corta del segundo palo.

El rumbo no cambió en los instantes posteriores. Ahora fue por la derecha el desasosiego, porque otra vez Bergese volvió a sacar provecho de la fragilidad en la marca, desbordó y sacó un centro bajo que Emanuel Reynoso anticipó con olfato goleador para desviar con la punta del botín derecho y marcar, antes del cuarto de hora, el dos a cero tan sorpresivo como merecido.

Lo de la sorpresa se emparenta con el tiempo que consiguió la diferencia el visitante y la apreciación del merecimiento se encuadra en la disposición de ir a buscar en el área rival. Es decir, los goles no llegaron por una circunstancia fortuita, hubo una intención de provocar el resultado.

A esa intención, la C.A.I. no pudo frenar con el mismo aplomo que había denotado en el juego frente a Cipolletti, no hubo similitudes y el 2-0 lo expresa con claridad.

Después, cuando ya le hervía la oreja por los dos cachetazos, la C.A.I. esbozó el nacimiento de una acción que encontró una reacción cargada de oficio y temperamento del rival.

El equipo de Jorge Izquierdo jugó en el terreno enemigo, pero esto no significó un dominio abrumador que lo acerque intensamente al descuento y mucho menos al empate.

Hubo dos chances que tuvieron aroma a gol. Un remate de Sebastián Benites desde afuera que se desvió en un rival y se fue cerca del palo izquierdo de Tombolini y un tiro libre de Elvio Martínez que el arquero sacó con solvencia por sobre el travesaño.

Y si la C.A.I. olfateó el descuento, Juventud Unida mordió el 3-0. Fue casi en el cierre de la etapa, cuando un remate de Bergese alcanzó a ser desviado por Leguiza, antes de pegar en el palo izquierdo.

En el complemento, el entrenador de la C.A.I. arriesgó y perdió. Dispuso línea de tres, retrasó a Marcos Ruiz y elevó a la mitad de la cancha a los dos laterales. Pero ese 3-4-1-2 no fue la panacea, al contrario, se convirtió en una invitación a la contra puntana.

La exposición defensiva al no haber regreso inmediato de los carrileros y volantes defensivos, provocaron un desequilibrio que pudo haber dado lugar a un resultado mayor. En los primeros 20 minutos de esta etapa, Mauro Leguiza salvó por tres veces el 0-3 y hubo otros contragolpes que se diluyeron antes de pisar el área por mala elección en el pase definitivo.

El equipo local mostró una faceta desordenada, con poco convencimiento de lo que quería y cómo quería conseguirlo. Después, ya casi en último cuarto, un cabezazo de Nelson Seguel y un mano a mano de Mauro Villegas que encontraron como respuesta la categoría de Tambolini, lo pudieron haber acercado en el marcador. Pero en el juego, estuvo lejos del ideal. Muy lejos…

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