Se trata de una iniciativa contra la violencia, por la que los chicos pintaron diferentes murales en sus aulas.
Cristina Gramajo, fundadora de la ONG, explicó que “todo surgió tras un llamado del equipo de gabinete de la escuela que decidió terminar con los problemas de violencia que se vivían en las aulas. Los chicos son de diferentes barrios y por ende, distintas realidades y mediante estas actividades pudieron aprender a compartir con el resto de sus compañeros y a respetar un poco más a los docentes”.
Además, desde la ONG brindaron talleres como yoga y expresión corporal, con los que los chicos terminaron de afianzar su lazo. “Son experiencias increíbles que realmente cambian la vivencia y el clima en la escuela. Vamos a repetirlos el próximo ciclo lectivo”, reflexionó Cristina.
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