Lo expresó el ministro de Gobierno de la provincia, Carlos Caserio, quien mantuvo una extensa reunión con la cúpula policial riocuartense. Se mostró preocupado por la denuncia de los abusos en la alcaidía
Durante más de dos horas el ministro Caserio se reunió en la oficina del jefe de la Policía local con el jefe Walter Albelo, el subjefe Rafael Filippa y todos los comisarios inspectores. El tema predominante fue la derivación del episodio ocurrido en las celdas del fondo de la central policial donde se denunciaron abuso sexual y entregas de pastillas y alcohol a los detenidos.
Caserio les dejó en claro a los jefes policiales que si bien cuidar a los presos no es la labor para la cual fueron preparados centralmente, ningún integrante de la fuerza puede estar ajeno a las graves connotaciones que estos episodios acarrean en la sociedad.
La confianza en la Policía
"Lo peor que nos podría pasar es que la gente pierda la confianza que tiene en la policía", señaló el ministro, al tiempo que destacó el esfuerzo que el gobierno viene poniendo en lo atinente a reforzar la cantidad de agentes y brindar los mejores medios para luchar contra el delito.
"Yo sinceramente me quedé preocupado en su momento por el caso este que tuvimos en la alcaidía", manifestó Caserio. "Porque más allá de que a lo mejor no es un tema de esos de seguridad tremendos en el cual muere gente, chicos... La experiencia que tengo en esto me demuestra que siempre vamos a tener hechos, en todas partes del mundo".
"Evidentemente en Río Cuarto hechos de esos no hemos tenido tantos. Pero en este tema de lo que pasó en la alcaidía, es una cosa que la gente escucha y suena degradante, porque dice: ‘A ver, ¿cómo puede ser que haya alguien que en un lugar pueda entregarle pastillas a la gente o pueda cometer una violación cuando es la persona que nos tiene que cuidar?".
La reunión del ministro con los jefes policiales comenzó pasadas las 17.15 y se extendió hasta después de las siete y media de la tarde.
Si bien en esas más de dos horas y media que duró la reunión se abordaron temas acerca de cómo mejorar la seguridad en la ciudad y la región, el tema excluyente fue lo ocurrido en la alcaidía hacia fines de enero y que saltó a la opinión pública un mes después.
En la reunión el ministro les habló por las claras y puso énfasis en un aspecto: que no se comunicó bien lo ocurrido ante la sociedad.
"Veo una policía muy comprometida y yo los incentivé a abrir los ojos, porque a veces las cosas que a lo mejor en función de la seguridad no parecen tan importantes, sí son importantes para la sociedad. Y entonces me da la impresión de que ellos, aparte de tener el compromiso que ya tienen, deben sumar la mayor voluntad posible para que no tengamos hechos de los cuales después podamos estar sospechados por la opinión pública".
La imagen institucional
El ministro dejó en claro que además de ser buenos policías y cumplir con la ley, deben parecerlo.
"Si bien yo no puedo juzgar a la gente porque eso lo tiene que hacer la Justicia, no deja de ser éste un tema preocupante. Lo peor que nos podría pasar es que la gente pierda confianza en nuestra policía. La policía de Córdoba no es reconocida sólo a nivel nacional sino en todo el mundo. Es una buena policía, es una policía que casi no tiene hechos de corrupción. Yo creo que los oficiales que están hoy acá y que casi todos viven en Río Cuarto son gente reconocida de honestidad extrema. Son cosas buenas".
"Los expertos del mundo dicen que el primer problema que tiene que tener la policía es cuidarse de que no haya corrupción en la propia fuerza, porque es el mayor problema que tienen en las fuerzas de seguridad", señaló.
Aclaró a renglón seguido que el tema de la corrupción dentro de la policía no es un tema predominante ni mucho menos.
Pero continuó diciendo: "En este caso es una cosa que no la tenemos y un caso así, más allá de que se tenga que demostrar, es una cosa preocupante. Y a mi me preocupó porque me da la impresión que a lo mejor en su momento nosotros no supimos comunicarlo bien. ¿En qué aspecto? Cuando ocurrió el hecho nosotros actuamos de inmediato. El tribunal de conducta policial dispuso la mayor medida administrativa que se puede tomar en un caso como este. Pasar a pasiva al personal. Pasar a pasiva significa que voy, le saco la chapa de policía, le saco la pistola, lo mando a la casa, le saco el estado policial -no puede ni siquiera hacer adicionales ni trabajar siquiera en ninguna cuestión de seguridad- y encima le pago el 30% del sueldo. Es una sanción ejemplificadora".
"La policía de Río Cuarto apenas vio el tema lo denunció. Y también lo denunció en la Justicia. Nosotros hicimos lo máximo que podíamos hacer administrativamente".
"Me dio la sensación que todo quedó como una cosa que pareciera que nosotros encubrimos cuando es todo lo contrario, nosotros hemos actuado con un rigor extremo. Me preocupa que la sociedad pueda pensar a lo mejor de que nosotros no asumimos el mejor compromiso frente a esos hechos. La verdad que el caso es degradante y nos tiene que preocupar", concluyó señalando el ministro Caserio.
Seguirán sumando personal
El gobierno cordobés continuará sumando policías para Río Cuarto. El ministro anticipó que en el próximo curso se incorporarán 45 ó 50 agentes a la fuerza local.
"La incorporación de gente en este gobierno ha sido histórica. En Río Cuarto se incorporaron en el 2009 80 policías, este año 135 y en la nueva incorporación pensamos entre 45 y 50 más que van a hacer el curso acá y se quedarán en Río Cuarto".
Dijo que se pudo pasar desde el año 2008 de la cifra de 450 policías a 650 en la actualidad para el departamento Río Cuarto.
"Por supuesto que ahora tenemos la responsabilidad que a esta gente nueva transformarlos en policías verdaderos. Hablamos que más allá del curso, queda en claro que a la capacitación tenemos que seguirla en forma permanente para transformarlos en buenos policías".
"Hoy tenemos muchos más policías dentro del departamento Río Cuarto, pero hay que ver que hay un grupo sin experiencia y que lo tenemos que seguir capacitando".

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