Penurias por falta de agua en hogar para niños

Si en los próximos días Absa no mejora la presión de agua en la Casa del Niño Esperanza - 7 entre 65 y plaza España -, el lunes se suspenderían las actividades en la institución porque no cuentan con el suministro necesario para higienizar las dependencias a las que concurren unos 75 niños.

“Desde principios de febrero estamos haciendo reclamos para que arreglen el problema de baja presión, pero la única respuesta que recibimos es que en unos días lo van a hacer y eso no ocurrió”, señaló Mirta Busquets, directora del establecimiento. Si bien el personal de la Casa está preocupado por la situación y cansado por tener que acarrear baldes con las gotas que van saliendo de la canilla más cercana a la vereda, para las madres la situación es mucho más angustiante porque no tienen con quien dejar a sus hijos mientras trabajan. Según se explicó, la mayoría de las familias que dejan a sus hijos en esa institución son de condición humilde. Muchas madres dejan a sus hijos en esa sede, mientras realizan tareas de limpieza por hora en casas del casco urbano, por lo que si se cierran las puertas de ese lugar, no podrán continuar con esas actividades con las que se ganan la vida. AL BORDE DEL CIERRE “Estamos muy preocupados porque no arrancaron las clases en los jardines estatales y ahora corremos el riesgo de perder por unos cuantos días la Casa del Niño donde ellos están contenidos mientras nosotros trabajamos”, señaló una madre que ayer participó de la reunión convocada por las autoridades del establecimiento. Como se sabe, la Casa del Niño Esperanza es una entidad que alberga niños a contraturno del horario escolar, pero como no comenzaron las clases en el sistema educativo estatal, muchos niños quedan en la institución de 7 y 65 desde las 8 hasta las 16:30 que es el horario de cierre. A la mañana asisten unos 37 y por la tarde, 35; todos tienen entre 2 y 5 años. De acuerdo al relato de las autoridades de la Casa, el problema con la presión de agua se agudizó a principios de febrero, luego de que se rompieron las veredas para hacer una obra vinculada a la mejora de los servicios. Al parecer, cuando se taparon las veredas el material habría obstruido un caño de la red de agua hasta taparlo casi por completo. “Empezamos a tener baja presión, hice muchos reclamos, pero pese a que les dijimos que a esta institución vienen muchos chicos, no nos llevaron el apunte y ahora nos vemos en la encrucijada de tener que cerrar”, agregó la directora. A partir de los primeros días de febrero dejó de llegar el agua a la cisterna y las docentes tuvieron que alternarse en el acarreo del agua que sale de a gotas en una canilla. Con esa exigua provisión hicieron frente a la limpieza de los 3 baños, de las dos salas, del comedor y del baño. “Acá les damos a los nenes el desayuno, el almuerzo y la merienda; no podemos garantizar las actividades sin agua porque es antihigiénico y se pueden propagar enfermedades, por eso vamos a analizar junto a los padres, el cierre del jardín hasta que Absa normalice el suministro”, dijo la docente.

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