Hay más pensiones truchas en deplorables condiciones

En Rosario hay al menos tres populosas pensiones que funcionan sin habilitación y en pésimas condiciones. El problema es que más allá de que la Municipalidad las clausura, quienes viven allí no tienen otro lugar a dónde ir. Sus dueños aprovechan la circunstancia: cobran el alquiler y no invierten en arreglarlas.
La pensión de San Luis 1038, donde viven más de 20 familias en estado calamitoso, no es la única en la ciudad. Desde la Dirección General de Habilitación del municipio manifestaron que existen otras dos más en idénticas condiciones. Una en el centro, que alberga a más de 50 familias y una en la zona sudoeste, habitada por menos familias pero cada una con más niños.

La repartición sólo tiene potestad para clausurarlas, pero no puede desalojar a la gente. "Si se van de allí no tienen a dónde ir", reconoció Beatriz Cuello, responsable de la sección de Inspecciones de la dirección municipal. "Es un problema social", subrayó la funcionaria, porque no existen albergues públicos dónde colocar a estas personas.

"La gente viene a pedir viviendas y no tenemos la forma de otorgarla", confesó Cuello.

En este marco, los dueños de las pensiones aprovechan la situación y no mejoran las condiciones edilicias básicas, ni pagan los servicios.

Así, las familias viven en forma más que precaria, y muchas veces hasta con amenazas de parte de los dueños para que no denuncien la situación.

En pleno centro. La pensión de San Luis 1038 pertenece a un abogado "que conoce perfectamente en qué está incumpliendo", manifestaron desde la Municipalidad. Sin embargo, violó la clausura que tenía el edificio, y la pensión sigue funcionando y él cobrando el alquiler.

Es más, ayer, algunos inquilinos comentaron que luego de que LaCapital publicara una nota sobre las condiciones del lugar, el dueño abrió una causa contra una pareja de jubilados que se animó a denunciar.

Pero esta no es la única pensión en semejante situación. Muy cerca de este lugar hay otro edificio con más de 50 habitaciones que ya fue clausurado por las pésimas condiciones de la vivienda. Y si bien algo se mejoró, "igual sigue en estado lamentable", señaló Cuello.

Un problema social. La situación se repite en otra casa más de la zona sudoeste, más chica, habitada por menos familias "pero con muchos menores", expresó la funcionaria.

Cuello manifestó su preocupación por las personas que viven en este tipo de pensiones donde pagan un alquiler pero los dueños no se ocupan de mantener los edificios. Eso sí, no se olvidan de cobrar. Por dar un ejemplo, en la casa de calle San Luis, los vecinos pagan entre 600 y 700 pesos por pieza, por mes.

Más allá de las condiciones en las que viven esas familias no tienen a dónde ir. De hecho algunos antes vivían en la calle.

"Mucha gente viene diciéndonos que buscó pensiones por todos lados y en muchos casos no los aceptan porque tienen chicos o porque son muy ancianos", contó Cuello y redundó: "es un grave problema social", al que evidentemente la Municipalidad no puede dar respuesta.

Mientras tanto, en pleno centro hay más de 70 familias que viven en medio de la mugre, con techos que se caen, con roedores, cucarachas, enganchados a la luz, y sin agua; bajo la amenaza de los dueños que ni les permiten hablar y además debiendo pagar cuotas nada económicas.

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