Manu Ginóbili pide no relajarse en el segundo partido de la final tras el triunfo inicial en Miami. Olé mencionó que llevan siete al hilo y el bahiense esquivó: “No te agradezco por recordármelo”.
Seguramente que desde hace seis años que no habla tanto con los periodistas. Bueno, es el precio de llegar a la serie final. Cuando se estaban por cumplir los 15 minutos establecidos y el asistente de prensa ya había gritado el clásico “the last question”, Olé metió, justamente, la última pregunta antes del segundo partido (esta noche, a las 21, por ESPN).
-Manu, van siete triunfos consecutivos, un mes sin conocer la derrota, ¿cómo funciona anímicamente este presente?
-Ok, ehhhh, espero que no tenga ningún pero, que no lo pensemos y la verdad que no te agradezco por recordármelo, jaja. Cuando uno tiene una buena racha y está ganando seguido tiende a relajarse, pero nosotros no nos podemos relajar y menos contra Miami, el campeón, un equipo que tiene a LeBron, a Wade, a Bosh... Igualmente tenemos que pensar que estamos cero a cero y sí o sí en el partido de mañana (por hoy).
Ese “no te agradezco por recordármelo” sonó duro, eh. Y repercutió en el resto de los colegas, como si este enviado fuera a mufar a San Antonio en el juego 2. No, che. La piedra puede ser Miami, que si no se endurece defensivamente, de principio a fin, esta noche, puede pagar con un derrota y un “prematch point” que lo empezaría a correr del trono de campeón.
¿Sabías que apenas ocho equipos en la historia con ventaja de localía perdieron el título? Van 66 temporadas y nada más que ocho... Tremendo. Bueno, justamente uno de esos es Miami, también con LeBron, Wade y Bosh, en la 2011, ante Dallas Mavericks por 4-2 en la definición. En esta estadística Miami se redimió el año pasado frente a Oklahoma City Thunder, que tenía la ventaja de cancha pero cayó sin atenuantes por 4-1.
Esto recién empieza, ciertamente, pero una nueva victoria de San Antonio luego del 92-88 del jueves en la casa del Heat lo pondría con tres oportunidades -jugando como local- de destronar al campeón. ¿Será mucho pedir?

Comentá la nota