Se trata de una iniciativa que se desarrolla a nivel mundial y que consiste en pagar por anticipado una bebida caliente para que una persona en situación de calle la consuma cuando lo requiera.
En el 2008 surgió en Nápoles, al sur de Italia, una novedosa iniciativa llamada “Café pendiente”, que comenzó a expandirse alrededor del mundo a través de las redes sociales y ya hizo pie en Cipolletti.
Se trata de una propuesta que invita a los vecinos a realizar una acción solidaria sin fines de lucro, basada principalmente en la confianza. Consiste en pagar, de manera anticipada, un café para alguien que no tiene los recursos económicos para adquirirlo por sus propios medios.
Actualmente, en la ciudad hay dos confiterías que se sumaron. Una es la tradicional Capuccino, ubicada en calle Roca 580, y la otra es La Vieja, ubicada sobre la misma calle al 334.
A nivel local, la iniciativa fue impulsada por el vecino Bruno Villacorta, quien tomó conocimiento de experiencias en otras localidades del país y empezó a indagar para poder traerla a Cipolletti, donde funciona hace dos semanas.
Villacorta dijo que espera que se sumen nuevos comercios, por lo que continuará acercándose puerta a puerta para brindar información sobre el proyecto.
“La idea es que el que pueda ayude a gente en situación de calle, para que puedan tomar una bebida caliente, principalmente en el invierno, con el crudo frío que hay en la región”, sostuvo.
Para colaborar, los clientes sólo tienen que decirle al mozo que quieren comprar un "café pendiente", y él les va a tomar el pago y va a poner en un frasco o en una urna transparente, a la vista, un vale o algo que represente la compra, para dejarlo ahí hasta el momento en que alguien pida consumirlo.
Los interesados en participar del grupo o los bares que pretendan ser parte del proyecto podrán contactarse a través de la red social Facebook, ingresando a la página Café Pendiente Cipolletti, o bien enviando un mail a la dirección cafependientecipolletti@gmail.com.
Otra de las metas que se proponen estos jóvenes es la de insertar socialmente a las personas de menos recursos, evitando la discriminación y convirtiendo a la sociedad de la que forman parte en un espacio más amigable, solidario y menos desconfiado.
Ayudar con poco
“Con un gesto generoso, sencillo y de bajo costo, se puede ayudar a una persona que la está pasando mal”, explicó el impulsor cipoleño.
Todos los locales dedicados a la gastronomía que en su carta cuenten con café, sean bares, confiterías o restaurantes, pueden ser parte de la iniciativa.
Las formas varían dependiendo del negocio. En La Vieja, por ejemplo, al acuerdo que se llegó es que, en cada ocasión en que se paga un “Café pendiente”, se coloca una bolita en un frasco y se retira cuando alguien lo consume.
En este caso, además, el lugar les otorga una medialuna o algún otro producto alimenticio. Debido al poco espacio físico con el que cuentan para que la gente consuma en el lugar, también se comprometieron a que, cuando lleguen a una cantidad considerable de bebidas pagadas de manera anticipada, serán donadas a algún comedor de la ciudad. En tanto, en Capuccino, el café es para consumirlo en el lugar.
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