Pellizzi: Deshonrar las tumbas

Pellizzi: Deshonrar las tumbas
Es el referente de los derechos humanos en Junín. Sin embargo intentó amedrentar a la Honorable Cámara de Diputados de la Nación para que no nos entregue el premio a la Comunicación Independiente por nuestra lucha contra el narcotráfico.
Un llamado vergonzoso para Junín

El Diputado Dr. Alberto Asseff es un hombre honorable que no se fija en banderías políticas y premia a aquellas instituciones que se manejan de manera independiente o luchan por una causa justa. Sobre esa base, junto a un jurado de notables, le entregará, en nombre de la Cámara de Diputados de la Nación, un premio a LA VERDAD que debería ser orgullo de todos los juninenses. La entrega tendrá efecto delante de los medios nacionales.

¿Por qué digo debería enorgullecer? El viernes recibo un llamado de gente ligada al protocolo de la Cámara asegurándome que Héctor Pellizzi, quien dirige la Asociación “Viva la Vida” (en defensa de los derechos humanos) había amenazado a los miembros del recinto con concurrir (patota incluida) a realizar un escrache si nos entregaban el premio en cuestión. ¿Su amenaza? “Le quitan el premio a LA VERDAD o haremos un escándalo delante de todos los periodistas”.

En lo personal no me asustan las patotas y los patoteros (recuerden que el Dr. Campenni me entregó un jabón en plena conferencia para que me “lavara la boca”), pero a los ojos de la Cámara es difícil de entender (y de explicar) por qué un señor que, se supone, defiende la vida, ataca a un diario que lucha contra los narcos en soledad. Al mismo tiempo entiendo que no será buena prensa para Junín que un medio capaz de encarar semejante guerra desigual contra los narcos sea denostado por un referente de los derechos humanos. El mundo del revés o intereses ligados al narcotráfico.

Por tal motivo llamé al Intendente Mario Meoni, quien no me contestó, y después les envié mensajes de Twitter a él y Gustavo Traverso. Señores: Si ocurre algo ya están enterados. Después no digan que fueron sorprendidos.

Campañas de difamación y otras yerbas

Héctor Pellizzi inició esta semana una serie de campañas virales tratando de instalar mentiras. Por ejemplo, que había pagado por el diseño de “La Voz de los Barrios” (la realizó clandestinamente en nuestra empresa), mostrando facturas antiguas, anteriores al complot que él mismo asume estar realizando junto a otras instituciones (Les aviso que estas acciones se encuadran dentro del delito de extorsión y en ese sentido actuaremos). Pero como difamar por la web es cosa de todos los días, le presté escasa atención; eso sí, que el referente de los derechos humanos en la región, quien encima lleva adelante una asociación cuyo fin es pelear por la vida, pretenda presionar a la Cámara de Diputados de la Nación, excede todo lo soportable. Además, ¿por qué tanta defensa de los narcotraficantes? ¿Qué intereses inconfesables esconde?

Ayer revelamos que APENOBA, la Asociación de Periodistas, según el Ministerio de Trabajo no existe. Pellizzi fue parte de esa asociación fantasma y “La Voz de los Barrios” es su órgano de prensa. Si “Beto” Carreras mintió ocho años, ¿pudo Pellizzi haber sido su cómplice? Peor aún, dado que hay investigaciones sobre narcotráfico girando alrededor de algunos de estos señores, ¿podrán estar defendiendo delincuentes bajo el manto del rechazo a LA VERDAD?

Lo cierto es que nuestro “símbolo” de los derechos humanos debe tener una razón muy fuerte como para amenazar con escracharnos por recibir un premio que, en definitiva, debería estar en línea con lo que plantea la Asociación que preside. ¿O sólo le interesan los muertos de los setenta? Si ese es el caso, por qué no pensar que las versiones acerca de que su viaje a Brasil (donde permaneció, según dice, exiliado) pudo haber sido una recompensa por delatar a compañeros que ya no pueden hablar (los mataron). Los expertos en la época dicen que cualquiera que esté vivo es materia de investigación: La horrenda máquina de matar era casi perfecta.

Si protege a los delincuentes de hoy bien pudo haber sido un delator premiado. No lo puedo asegurar pero es una posibilidad. Porque nosotros peleamos contra los malos de hoy (el miércoles fui nuevamente amenazado de muerte en plena calle Rivadavia y realicé la denuncia), él dice haber peleado a favor de quienes ya no pueden dar testimonio. Es una posición bastante cómoda, ¿no?

Patoteros

Esta semana “Beto” Carreras y Pellizzi habrían tenido varias conversaciones con Gustavo Traverso. ¿El objetivo? Proponerle quedarse con LA VERDAD (para eso deben sacarme del camino) y crear una cooperativa. El ahogo financiero que pretenden instalar y promueven abiertamente desde “La Voz de los Barrios” (Traverso aparece tanto en ese medio que se diría es el dueño) sería parte del plan.

Ahora bien, ¿querrán luchar contra los narcos o necesitan una fuente de poder? Mire Don Pellizzi que a usted el trabajo no le tira mucho y los diarios son cargas muy pesadas. Una cosa es ir con sus patoteros al Congreso Nacional a tirar volantes, y otra muy distinta sentarse a escribir.

“Trabajás, te cansás; ¿qué ganás?”, decía el personaje de una película criolla hecho a la medida de Pellizzi.

Humor aparte, Héctor Pellizzi quiere escracharnos por pelear contra la droga y hasta ahora no veo ningún funcionario local que haya salido a comunicar su oposición. LA VERDAD gana uno de los premios más importantes de Sudamérica y ni una felicitación o repudio al accionar de Pellizzi. ¿Raro no?

El orden de las tumbas

Héctor Pellizzi se hizo “famoso” por escribir el libro “El orden de las Tumbas”, sobre la represión setentista en Junín. Ahora se convirtió en un patotero que amenaza al sistema democrático por la libertad de entregarnos un premio, miente desde su pasquín pagado con plata de políticos y deshonra las tumbas de los jóvenes que mueren por el avance narco. ¿Y las otras tumbas? No puedo asegurar que haya sobrevivido delatando compañeros aunque hay muchos que lo afirman. Que lucra con ellos es evidente. Hoy es un señor que no se compromete con lo que le pasa a la ciudad. Venga y escrache si quiere. Sumará otro deshonor a su triste fin de ciclo.

La leyenda “negra” de Héctor Pellizzi

La historia no oficial de Héctor Pellizzi relataría una versión menos edulcorada de la que suele narrar en sus escritos y charlas.

Versiones sugieren que habría sido contratado por la DIPBA (Dirección de Inteligencia de la Provincia de Buenos Aires) con el supuesto objetivo de señalar a sus compañeros del Coart (Coordinadora de Arte de Junín) durante los años de plomo. Como todo lo que envuelve a esa época hay posibles distorsiones pero los comentarios circulan y dado que aún no está cerrado ese capítulo, podrían aportar pistas sobre cómo vivimos aquella etapa oscura.

Son relativamente conocidas las severas disputas que habría tenido con su padre por la posesión del único bien familiar (algo que le habría costado la salud al señor), y en 2005 le pidió a la Municipalidad de Junín fondos para realizar un cementerio para perros. Dado que algunas cifras habrían sido “extrañas” el negocio jamás se concretó.

También sería convulsionada (y no justamente por los derechos humanos sino negocios complejos) su estadía en el gigante brasileño.

“El orden de la Tumbas” habría sido realizado con ayuda de un ex miembro de DIPBA quien, según las mismas líneas investigativas, habría sido su jefe y el hombre a quien podría haberle pasado data en los años de plomo (llama la atención el conocimiento “interno” de algunos casos paradigmáticos).

Él por supuesto lo niega pero cualquier aseveración de aquellos años negros resulta, de mínima, aceitosa. Lo cierto es que con el tiempo se convirtió en un referente de los derechos humanos en Junín

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