Se anuncia un invierno muy llovedor, lo que ya viene presagiando el recientemente llegado otoño que ha llegado muy cargado de copiosas lluvias. Vecinos de distintos barrios se quejan que las calles barriales no son atendidas y que en algunos casos es imposible salir a trabajar o volver, si llueve cuando están fuera. Ni hablar de que una emergencia, tengan que acceder bomberos o ambulancias. Los vecinos de “Pellegrini al fondo” nos cuentan sus peripecias.
“Hoy por hoy -le cuentan a EL?DEBATE-, no es ninguna novedad tener que vivir de reclamos y estar lamentablemente acostumbrados a no recibir respuesta alguna… el ámbito social en el que nos movemos se va transformando poco a poco en un ambiente hostil y el individualismo le va ganando la partida de truco al concepto “sociedad”… todo esto va generando un abatimiento y el hartazgo de parte de la gente se está haciendo sentir de una forma concreta y evidente.
Así se las deben arreglar
Por este motivo, una vez más, como tantas otras veces, (la mayoría de ellas frustradas por la falta de respuestas de las personas que deberían asumir la responsabilidad porque el puesto público en el cual ejercen su trabajo así lo amerita) volvemos a levantar la voz de reclamo, esta vez, los vecinos que vivimos sobre la calle Pellegrini, desde la altura de la calle 58 hasta la ruta 9. Queremos que todos puedan ver la forma en la que nos toca “arreglárnosla” los días de lluvia y ni que decir en los temporales y tormentas como ésta última… de todas maneras hacemos extensivo este reclamo de una forma solidaria porque sabemos que en nuestra ciudad existen muchos otros barrios que atraviesan por nuestra misma situación.
Si bien las imágenes que presentamos hablan por sí solas es necesario contar las peripecias que nos toca vivir, e incluso en varias oportunidades pudieron llegar a transformarse en tragedias… tenemos que esperar a que pase algo grave para que nos escuchen?.
Una odisea vivir así
La calle Pellegrini es un acceso hacia la ruta 9, pero desde la altura de la calle 58 hasta la ruta no tiene tosca, por lo cual, con una mínima llovizna se vuelve intransitable, esto afecta a todos los vecinos de dife-rentes maneras, por ejemplo, los chicos no pueden acudir a la escuela, los remises no entran, no se puede salir a trabajar en auto, y demás está decir que no hay ninguna línea de medios de transporte público que pase cerca, es necesario salir hasta la colectora o en su defecto ir hasta la calle Antártida a la cual se accede a través de barrio San Miguel. Hay vecinos que a la hora de salir a trabajar en sus propios vehículos no lo pueden hacer o si la lluvia los sorprende, no pueden regresar o se ven forzados a tener que dejar sus vehículos en algún lugar alternativo para no romperlos, se vuelve una imagen cotidiana que a los vecinos les toque salir a auxiliar a los vehículos que se quedan atascados en el barro… y si bien esto que describimos es algo sumamente grave, hay situaciones que superan esto, y son por ejemplo las personas discapacitadas que muchas veces necesitan llegar de forma urgente a un centro de salud para que se los atienda y no pueden salir ni las ambulancias pueden entrar, este es uno de los puntos más graves que ha sido ocasión de reiterados reclamos y que nunca, hasta ahora, ha tenido una respuesta positiva para solucionarlo. Hay vecinos a los que la-mentablemente les toca, ante la menor amenaza de lluvia, salir de sus casas y dormir en la estación de servicio para poder, al día siguiente, ir a trabajar… y podríamos seguir enumerando una cantidad de repetidas situaciones como estas, pero consideramos que con esto es suficiente para ilustrar la realidad que tenemos que vivir. Sigue quedando a criterio de los ciudadanos, levantar la voz y hacerse oír, (porque no nos dejan otra alternativa), frente a un estado que continúa manifestándose ausente”, le dijeron a nuestro diario muy preocupados y angustiados.
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