El peligroso colapso de 14 de Julio

La avenida, que se extiende a lo largo de unos tres kilómetros, tiene un flujo vehicular pico de 1.000 autos por hora. El crecimiento poblacional del sector, entre el cementerio y Aldea Romana, se quintuplicó en los últimos 10 años. Los vecinos de varios barrios tienen una opinión unánime: ese tramo de la ex ruta 3 norte es un enorme riesgo para todos.
Tan peligrosa como insuficiente para canalizar el creciente tránsito automotor del sector noreste de la ciudad, la avenida 14 de Julio viene siendo motivo de reclamos por parte vecinos residentes en los barrios Patagonia, El Nacional, Los Horneros, Aldea Romana y Millamapu, entre otros.

Con un flujo vehicular pico de 1.000 autos por hora, alimentado en buena parte por un área en constante crecimiento poblacional y obras viales en calles aledañas, por caso Pilmayquén y Bermúdez, durante las últimas dos décadas su escaso ancho ha resultado a todas luces insuficiente.

A lo largo de los tres kilómetros que abarca entre la rotonda del cementerio y el Camino de Circunvalación, prácticamente no existen obras de cordón cuneta, hay una única intersección semaforizada (con Pilmayquén) y otra con semáforo intermitente (a la altura del 4000).

Además, los inmuebles con frente a la calle tienen como vereda una especie de banquina, que a su vez sirve de estacionamiento porque la infraestructura de la calle mantiene su esencia de ex ruta.

Vecinos de diferentes barrios cercanos al tramo hoy convertido en avenida 14 de Julio manifestaron su preocupación por el escaso ancho de ese tramo y su imposibilidad de absorber el creciente flujo vehicular.

También señalaron que el crecimiento residencial de la zona no está acompañado por la infraestructura adecuada.

En diálogo con "La Nueva Provincia" , Oscar Ottonelo, presidente de la sociedad de fomento del barrio Patagonia, aseguró que el crecimiento demográfico de la zona se quintuplicó en los últimos 10 años y resulta preocupante que la calle sea la misma que se utilizaba como salida a la ex ruta 3 norte.

También dijo que en la actualidad 14 de Julio no cumple con las necesidades de los vecinos.

"En horarios pico hemos contabilizado un tránsito de 1.000 autos por hora, es decir, uno cada tres segundos y medio. Sin embargo, la calle sigue siendo la misma y no da abasto. Necesitamos una avenida con todo lo que se requiere en cuanto a infraestructura y equipamiento. Es decir, una calle con doble calzada, dársenas, semaforización, colectoras e iluminación", sostuvo.

"Considero que transformar esta calle en avenida sería una obra importante para toda la ciudad, ya que es una de las vías de llegada al complejo comercial de avenida Cabrera, a clubes, a instituciones deportivas, al aeropuerto, al autódromo y a 14 barrios aledaños", dijo.

Agregó que en el ente fomentista, con el asesoramiento de un arquitecto, están elaborando un trabajo para realizar mejoras en esa calle, a modo de un aporte de ideas y obras concretas que, según consideran, se deberían hacer.

En ese marco, dijo que las ideas serán presentadas al Ejecutivo municipal y al Concejo Deliberante, con quienes mantienen un diálogo fluido sobre la problemática y se manifiestan a favor de realizar modificaciones.

Nidia Ciraudo, presidenta de la sociedad de fomento del barrio El Nacional, afirmó que el municipio se comprometió a incorporar dos semáforos en la próxima licitación que se realice, a la vez que manifestó que la preocupación de los residentes en el barrio sobre el estado actual de la calle es una constante.

"Una ciclista murió hace poco en esta calle, aunque por el momento sólo hablamos con el secretario de Obras Públicas, Rubén Valerio, y nos prometió la instalación de dos semáforos. Los vecinos mantenemos un diálogo constante con el municipio y nos prometieron presentar un proyecto para hacer en 14 de Julio una doble calzada", dijo.

Lidia Lagoa, presidenta de la sociedad de fomento de Millamapu, afirmó que resulta muy complicado para los residentes de esa zona incorporarse al tránsito de 14 de Julio a la altura del 4200 desde las calles adyacentes.

Dijo que ahí está la parte comercial del barrio y siempre hay autos estacionados en la banquina que dificultan la visibilidad de quienes pretenden entrar a la avenida en cualquier dirección.

"En horas pico es un problemón, el estacionamiento de la Cooperativa Obrera no alcanza por lo que los autos terminan siendo estacionados en la banquina. Además, están los camiones que descargan mercadería y complican la visibilidad de quienes pretenden ir para el centro", comentó.

El riesgo de los grandes camiones

El oficial principal Gustavo Fonseca, del destacamento barrio Patagonia, se mostró partidario de extender unos metros el ancho de la calle y sumarle una ciclovía para contribuir a solucionar los problemas.

Asimismo, se mostró confundido en cuanto a la existencia de alguna prohibición para la circulación de camiones de gran porte.

"Hace mucho vi que estaba prohibida, pero después sacaron el cartel que señalaba esa prohibición y todos los días se pueden ver camiones con acoplados que pasan para tomar la ruta. Creo que eso se debería prohibir terminantemente ya que muchas amas de casa vienen en bicicleta a trabajar al barrio y es un peligro".

También señló que la zona va a continuar en crecimiento, ya que se están loteando terrenos sobre Aldea Romana y barrios aledaños.

"Habría que hacer algo similar a la ciclovía de La Carrindanga y evaluar la posibilidad de que la calle sea un poco más ancha, para que se noten algunas mejoras", indicó.

Todos los consultados recordaron el accidente que provocó la muerte de una ciclista de 26 años en 14 de Julio al 3400, el 20 de enero pasado.

Los vecinos opinan

* "Es recontra angosta y en horas pico resulta intransitable. En horas normales hay una caravana continua y, cuando hay Midgets, los viernes a la noche, se forman filas de más o menos 6 cuadras". Manolo López Noia (Millamapu) .

* "La calle es angosta y se debería prohibir el paso de camiones porque no hay lugar para circular. Además las isletas y dársenas del medio resultan molestas". Jésica Montero, vecina de Las Cañitas.

* "Por momentos es imposible incorporarse al tránsito de 14 de Julio desde las calles adyacentes, además de resultar angosta e insuficiente para el caudal de tránsito que se genera en el sector. Incluso hay un pozo al costado de la ruta que produjo no pocas roturas". Rubén Cometta, vecino del barrio Altos de Independencia.

Sergio Prieta/Especial para "La Nueva Provincia"

Enfoque

Una avenida y una curva con historia

Pese al crecimiento habitacional y comercial del sector durante los últimos años, la avenida 14 de Julio sigue conservando buena parte del perfil rutero que supo tener algunas décadas atrás.

Hasta los '80 constituyó la principal vía de comunicación hacia Buenos Aires y Monte Hermoso, por mencionar sólo algunos destinos, rol que poco a poco perdió con la ejecución de la autopista de la nueva ruta 3 norte, por calle Drago.

En ese marco, la estación de servicio ubicada en el barrio Patagonia era el último punto de abastecimiento de combustible para los viajeros que buscaban el norte, mientras que la famosa curva de Gálvez ponía punto final a la recta de casi tres kilómetros que comenzaba en el cementerio.

Hoy esa curva ya no existe (desapareció con la concreción del Camino de Circunvalación, en los '80), pero cobija una de las tantas historias que perduran en la memoria colectiva local.

Todo ocurrió el 14 de diciembre de 1958, cuando Bahía Blanca era el inicio de la última etapa del Gran Premio de Turismo Carretera, una de las competencias deportivas más populares del país.

Ese día, Oscar "El Aguilucho" Gálvez, a bordo de una cupé Ford, marchaba primero en la competencia, pero por la cantidad de público no divisó el cartel que anunciaba un pronunciado giro hacia la derecha.

El final fue el esperado: el auto derrapó y terminó dando un semivuelco, aunque la ayuda del público le permitió seguir en carrera.

Mientras Gálvez estaba en esa situación, pasaron sus perseguidores más inmediatos (Marcos Ciani y su hermano, Juan Gálvez), pero el cuarto, Manuel Mantinián, por no embestirlo, terminó dando varios tumbos y cayó con su Chevrolet sobre la gente.

El saldo: dos muertos, una docena de heridos y el nombre de la "Curva de Gálvez" con el que varias generaciones conocieron y conocen a ese sector de la ciudad.

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